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Revolución socialista o barbarie capitalista

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Revolución socialista o barbarie capitalista

“Los hechos objetivos, y no nuestros deseos subjetivos, nos muestran que la única posibilidad de salvación de la Humanidad es la revolución socialista mundial. La alternativa es la vuelta a la barbarie”. (León Trotsky; la URSS en guerra, 1939).

 TAGS:undefinedLos acontecimientos políticos económicos se dan en un marco de permanente competencia entre facciones de la elite dominante en la esfera mundial y nacional; operando una estela de confusión en las sociedades que no encuentran una explicación coherente sobre las contradicciones de un sistema, -que sus intelectuales definen como insustituible-, pero no puede dar respuestas adecuadas a la marginación de un mundo de personas, que no acceden a llevar la dignidad como sujetos sociales, y tienen que enfrentarse a ser los desaparecidos en la ilusión democrática del capitalismo, y ser sombras, en la estepa urbana de la explotación extrema, y la mendicidad laboral como una posibilidad de sobrevivir, y, ser, alguien en el microcosmos de la individualidad y la decadencia final del consumismo.

Desde la experiencia de la Comuna de Paris (1871), pasando por la revolución comunista de 1917 y su degeneración en manos del Stalinismo y la experiencia China con Mao, de Vietnam, Cuba y de otros intentos de lograr la revolución nos da el contenido necesario para comprender la importancia de la lucha de clase y su triunfo, el de mantener la coherencia del método científico -lograr que la teoría científica- no sea excluida en el momento de la toma del poder, haciendo que la burocracia se enseñoree en su actitud contra revolucionaria, enterrando la ciencia marxista, como base y soporte de la revolución obrera y campesina.

La justificación histórica de toda clase dominante consiste en afirmar que el sistema de explotación que capitanea lleva el desarrollo de las fuerzas productivas a un nuevo nivel.
Si la economía determinara mecánicamente toda la superestructura y el desarrollo de la sociedad, Marx y Engels caerían en un contrasentido absurdo: hacer un llamado a la lucha de clases y a la revolución cuando todo estaría ya determinado por anticipado por la economía.
Los hombres viven sus relaciones con el mundo dentro de la ideología. Es ella la que transforma su conciencia, sus actitudes, y conductas para adecuarlas a sus tareas y a sus condiciones de existencia. Por ejemplo: la ideología religiosa que habla del sentido del sufrimiento y de la muerte procura a los explotados representaciones que le permitan soportar mejor sus condiciones de existencia. TAGS:undefined
Nuestra lucha es por el socialismo revolucionario, que lleva la bandera de redención de los explotados del bloque social, oprimido y vilipendiado por la burguesía, que en su decadencia a-cultural inocula el veneno de su propia muerte.

Sensibilidad por el dinero versus sensibilidad humana

“Fuera de la lucha de clases, el socialismo es una frase vacía o un sueño ingenuo”.
(Vladimir Illich Ulianov, Lenin: Socialismo pequeño burgués y socialismo proletario, 1905)

La revolución es simple y complicada al mismo tiempo, pero la dialéctica nos da la capacidad intelectual y por sobre todo la ética de comprender la dinámica de la historia en la lucha social de los trabajadores de la ciudad y del campo, en la fuerza necesaria de optar por la sensibilidad como personas o en su caso como seres vivientes denominados humanos.
Marx nos dice que la sensibilidad es primordial en la comprensión de la relación social; y la suprema vigencia de la violencia del dinero como factor determinante de la permanencia de una clase en el poder y el dominio hegemónico a nivel mundial.
El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad “civil” el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada”. (Carlos Marx: Tesis sobre Feuerbach). “(…) Para el comunista, de lo que se trata es de revolucionar el mundo existente”. (Marx: critica del carácter contemplativo y de la inconsecuencia del materialismo de Feuerbach).
No es la mera contemplación o la descripción de la realidad política, económica, cultural y social del sistema en sí, sino, la obligación de incidir en ella, asumiendo el papel de clase en confrontación con la injusticia en la búsqueda de la justicia social, quebrando la sensibilidad del dinero por la sensibilidad solidaria del humanismo comunista.

El poder del dinero
(XLI) Si las sensaciones, pasiones, etc., del hombre son no sólo determinaciones antropológicas en sentido estricto, sino verdaderamente afirmaciones ontológicas del ser (naturaleza) y si sólo se afirman realmente por el hecho de que su objeto es sensible para ellas, entonces es claro:

1) Que el modo de su afirmación no es en absoluto uno. Y el mismo, sino que, más bien, el diverso modo de la afirmación constituye la peculiaridad de su existencia, de su vida; el modo en que el objeto es para ellas el modo peculiar de su goce.

2) Allí en donde la afirmación sensible es supresión directa del objeto en su forma independiente (comer, beber, elaborar el objeto, etc.), es ésta la afirmación del objeto.

3) En cuanto el hombre es humano, en cuanto es humana su sensación, etc., la afirmación del objeto por otro es igualmente su propio goce.

4) Sólo mediante la industria desarrollada, esto es, por la mediación de la propiedad privada, se constituye la esencia ontológica de la pasión humana, tanto en su totalidad como en su humanidad; la misma ciencia del hombre es, pues, un producto de la autoafirmación práctica del hombre. TAGS:undefined

5) El sentido de la propiedad privada —desembarazada de su enajenación— es la existencia de los objetos esenciales para el hombre, tanto como objeto de goce cuanto como objeto de actividad.

El dinero, en cuanto posee la propiedad de comprarlo todo, en cuanto posee la propiedad de apropiarse todos los objetos es, pues, el objeto por excelencia. La universalidad de su cualidad es la omnipotencia de su esencia; vale, pues, como ser omnipotente..., el dinero es el alcahuete entre la necesidad y el objeto, entre la vida y los medios de vida del hombre. Pero lo que me sirve de mediador para mi vida, me sirve de mediador también para la existencia de los otros hombres para mí. Eso es para mí el otro hombre.

¡Qué diablo! ¡Claro que manos y pies,
Y cabeza y trasero son tuyos!
Pero todo esto que yo tranquilamente gozo,
¿es por eso memos mío?
Si puedo pagar seis potros,
¿No son sus fuerzas mías?
Los conduzco y soy todo un señor
Como si tuviese veinticuatro patas.
(Goethe: Fausto)

Shakespeare, en el Timón de Atenas:
«¡Oro!, ¡oro maravilloso, brillante, precioso! ¡No, oh dioses,
no soy hombre que haga plegarias inconsecuentes! (Simples raíces, oh cielos purísimos!)
Un poco de él puede volver lo blanco, negro; lo feo, hermoso;
lo falso, verdadero; lo bajo; noble; lo viejo, joven; lo cobarde, valiente
¡oh dioses! ¿Por qué?
Esto va arrancar de vuestro lado a vuestros sacerdotes y a vuestros sirvientes;
va a retirar la almohada de debajo de la cabeza del hombre más robusto;
este amarillo esclavo
va a atar y desatar lazos sagrados, bendecir a los malditos,
hacer adorable la lepra blanca, dar plaza a los ladrones
y hacerlos sentarse entre los senadores, con títulos, genuflexiones y alabanzas;
él es el que hace que se vuelva a casar la viuda marchita
y el que perfuma y embalsama como un día de abril a aquella que revolvería
el estómago al hospital y a las mismas úlceras.
Vamos, fango condenado, puta común de todo el género humano
que siembras la disensión entre la multitud de las naciones,
voy a hacerte ultrajar según tu naturaleza.»
Y después:
«¡Oh, tú, dulce regicida, amable agente de divorcio
entre el hijo y el padre! ¡Brillante corruptor
del más puro lecho de himeneo! ¡Marte valiente!
¡Galán siempre joven, fresco, amado y delicado,
cuyo esplendor funde la nieve sagrada
que descansa sobre el seno de Diana! Dios visible
que sueldas juntas las cosas de la Naturaleza absolutamente contrarias
y las obligas a que se abracen; tú, que sabes hablar todas las lenguas
||XLII| Para todos los designios. ¡Oh, tú, piedra de toque de los corazones,
piensa que el hombre, tu esclavo, se rebela, y por la virtud que en ti reside,
haz que nazcan entre ellos querellas que los destruyan,
a fin de que las bestias puedan tener el imperio del mundo...!»
Shakespeare pinta muy acertadamente la esencia del dinero. Para entenderlo, comencemos primero con la explicación del pasaje goethiano.

Lo que mediante el dinero es para mí, lo que puedo pagar, es decir, lo que el dinero puede comprar, eso soy yo, el poseedor del dinero mismo. Mi fuerza es tan grande como lo sea la fuerza del dinero. Las cualidades del dinero son mis —de su poseedor— cualidades y fuerzas esenciales. Lo que soy y lo que puedo no están determinados en modo alguno por mi individualidad.

Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Luego no soy feo, pues el efecto de la fealdad, su fuerza ahuyentadora, es aniquilada por el dinero. Según mi individualidad soy tullido, pero el dinero me procura veinticuatro pies, luego no soy tullido; soy un hombre malo y sin honor, sin conciencia y sin ingenio, pero se honra al dinero, luego también a su poseedor.

El dinero es el bien supremo, luego es bueno su poseedor; el dinero me evita, además, la molestia de ser deshonesto, luego se presume que soy honesto; soy estúpido, pero el dinero es el verdadero espíritu de todas las cosas, ¿cómo podría carecer de ingenio su poseedor?

El puede, por lo demás, comprarse gentes ingeniosas, ¿y no es quien tiene poder sobre las personas inteligentes más talentoso que el talentoso? ¿Es que no poseo yo, que mediante el dinero puedo todo lo que el corazón humano ansia, todos los poderes humanos? ¿Acaso no transforma mi dinero todas mis carencias en su contrario?
Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida humana, que liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza y con el hombre, ¿no es el dinero el vínculo de todos los vínculos? ¿No puede él atar y desatar todas las ataduras? ¿No es también por esto el medio general de separación? Es la verdadera moneda divisoria, así como el verdadero medio de unión, la fuerza galvano química de la sociedad.

Shakespeare destaca especialmente dos propiedades en el dinero:
1º) Es la divinidad visible, la transmutación de todas las propiedades humanas y naturales en su contrario, la confusión e inversión universal de todas las cosas; hermana las imposibilidades;
2º) Es la puta universal, el universal alcahuete de los hombres y de los pueblos.
La inversión y confusión de todas las cualidades humanes y naturales, la conjugación de las imposibilidades; la fuerza divina del dinero radica en su esencia en tanto que esencia genérica extrañada, enajenante y auto enajenante del hombre. Es el poder enajenado de la humanidad. (Carlos Marx: 3º Manuscritos económicos y filosóficos, 1844)

La Revolución

a- La revolución niega (negación de la negación) la sociedad actual y construye al mismo tiempo el nuevo orden social a semejanza de su identidad de trabajadores de la ciudad y del campo.

b- La revolución social del bloque social de explotados es vital para la supervivencia del humanismo como factor esencial de sensibilidad en la sociedad, quebrando la vigencia del consumismo alienante, expresada en el poder del dinero por sobre la humanidad.

c- Nosotros propiciamos la vida desechando el terrorismo de estado, las guerras, la colonización, la marginación y la destrucción de la naturaleza, llevando la conciencia eco-socio-comunista en el seno de la fuerza social obrera y campesina.

d- La revolución es un concepto central de ruptura con la tradición burguesa, transformando nuestra historia, venciendo los vicios sociales y su soporte estructural.

e- La revolución se organiza desde abajo, proyectándose en la conciencia social de los trabajadores ahondando su condición de clase, en lucha, por el nuevo orden social de la democracia proletaria, acumulando fuerzas políticas y éticas, avanzando en la teoría del marxismo en la realidad histórica concreta. El factor subjetivo, la conciencia de clase, se convierte en la fuerza motriz del desarrollo social.

f- La emancipación de la mujer es de primer orden en toda la lucha de clases.

g- Por su parte la juventud revitaliza la lucha revolucionaria ante las amenazas del capitalismo imperialista y sus guerras. Independientemente de coyunturas especiales, la revolución se apoya siempre fundamentalmente en las clases explotadas y oprimidas para no perder su razón de ser, la revolución es proletaria y popular, democrática y antiimperialista.

h- La tecnología debe ser nuestra aliada en el cotidiano quehacer de la lucha, facilitando que nuestras propuestas revolucionarias lleguen a todos los trabajadores urbanos y campesinos.

El fin

El derecho histórico de los trabajadores es luchar por lograr la dignidad de sus vidas y en ese sentido deben entregarse plenamente en la consolidación de esa dignidad en la conquista del poder y tomar el cielo por asalto, evitando que los poderosos aplasten con su terror, la rebelión de la masa que soporta sobre sus hombros la injusticia en la dominación capitalista, la criminalidad –corrupción- y la impunidad como señales imborrables de la prepotencia de la oligarquía enterrando la razón humana razonada para continuar con la degeneración infinita de la sociedad.

Repetimos con Lenin que “el marxista se coloca en el terreno de la lucha de clases y no en el de la paz social. En ciertas épocas de crisis económicas y políticas agudas, la lucha de clases, al desenvolverse, se transforma en guerra civil abierta, es decir en lucha armada entre dos partes del pueblo. En tales periodos, el marxista está obligado a colocarse en el terreno de la guerra civil. Toda condenación moral de esta es completamente inadmisible desde el punto de vista del marxismo. En una época de guerra civil, el ideal del partido del proletariado es el partido de combate”. (Lenin; guerra de guerrillas).

Miguel Ríos
25 de abril de 2015

Notas
Ontología significa "el estudio del ser". Esta palabra se forma a través de los términos griegos ?????, ontos, que significa ser, ente, y ?ó???, logos, que significa estudio, discurso, ciencia, teoría. La ontología es una parte o rama de la filosofía que estudia la naturaleza del ser, la existencia y la realidad, tratando de determinar las categorías fundamentales y las relaciones del "ser en cuanto ser".

Johann Wolfgang von Goethe: (1749-1832); poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán que ayudó a fundar el romanticismo, movimiento al que influenció profundamente.

William Shakespeare (1564-1616) es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.

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