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LA REVOLUCION Y LA CONTRA REVOLUCION

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LA REVOLUCION Y LA CONTRA REVOLUCION

Como no es nuestro cometido elaborar un plan eterno para el futuro, lo que tenemos que hacer es una evaluación crítica y no tendenciosa de todo lo que nos rodea; no comprometedora, en el sentido de que nuestra crítica no puede temer sus propios resultados, ni temer enfrentarse a los poderes existentes” Karl Marx.


Asistimos a momentos muy importantes en el proceso de construcción revolucionaria, pues se presentan hechos y situaciones que nos dan el verdadero contenido de la lucha obrera y campesina, y uno de ellos, y particularmente definitorio entenderlo, es el surgimiento de la Contra-Revolución internamente en el movimiento, la misma es la constante contradicción de todo proceso de lucha por el poder revolucionario.

Esto es debido a la fuerza del enemigo que cuenta con todos los medios para financiar esa contrarrevolución, que marcha junto con la misma revolución.

El papel de los cuadros revolucionarios es comprender el hecho en si y tener la finura ideológica para no permitir que la contra revolución triunfe entre los obreros y campesinos.

La contrarrevolución lleva al cansancio de las masas, que se sienten agotadas y en su agotamiento busca de que asirse, y es allí donde la Contra-Revolución logra su objetivo de llevar la conciencia de la masas hacia la nada.

Marx –explica que-: “la revolución a medida que avanza engendra una contrarrevolución fuerte y unida; en otras palabras obliga al enemigo a recurrir a medios de defensa cada vez más extremos y por lo mismo elabora medios de ataque cada vez más poderosos”. Ante esta realidad en la lucha concreta del pueblo, obreros y campesinos,  debe existir la clarificación de los revolucionarios y posicionarse en frente y hacer que las masas recuperen sus fuerzas y su optimismo racional de la capacidad de adentrarse en la lucha y mantener el cuerpo por la conquista del poder y hacer que la historia sea nuestra y no de la contra.

Las primeras comunidades humanas aprendieron algunas técnicas de guerra observando a los animales en su ataque y defensa, y aprendió que la táctica es un medio importante para lograr el objetivo. En este caso de la lucha de los obreros y campesinos, por el poder, la táctica es definitoria en los aciertos y errores de la dirección revolucionaria con el sentir de las masas, desde lo mas profundo de la sabiduría de las masas, y debe traducirla en la orientación objetiva de esa sabiduría en beneficio de la revolución del cambio estructural y evitar que la contrarrevolución impida esta fuerza; “La grandeza de un pensador proletario, de un representante del materialismo histórico, se mide, en consecuencia, por la amplitud y profundidad de su penetración en estos problemas. Se mide, así mismo, por la intensidad con que es capaz de percibir adecuadamente, más allá de los fenómenos de la sociedad burguesa, esas tendencias de la revolución proletaria que en ellos y por medio de ellos van elaborándose hasta adquirir un ser eficaz y una clara conciencia”. (George Lukacs: La cosificación  y la conciencia de clase del proletariado).

Cuando tenemos en consideración los ejemplos de entrega revolucionaria de los trabajadores, es inevitable tomar la comuna de Paris como el ejemplo -al decir de Marx-, inmortal en la fuerza de la conciencia obrera en su lucha por deshacerse de la opresión y la explotación extrema del capital, y analizarlo en la perspectiva dialéctica, de las fuerzas que se enfrentan y las tácticas empleadas en la lucha entre la revolución y la contrarrevolución, el papel que desempeña el “humin”, en esta tarea de ir limando la organización, y en el momento oportuno aplicar el golpe y dejar a la misma sin posibilidad de maniobra, es aquí el papel fundamental de todos los cuadros, y los simpatizantes de una lucha revolucionaria, en construcción, en tener la fuerza y la entereza de la consciencia de clase y la definición moral por la lucha, y el asumir con todas las consecuencias que ello implica,  esa lucha, y hacer que sea inútil el esfuerzo de la Contra-Revolución, convirtiendo a la misma en yermo.

“Decía Marx que los revolucionarios no pueden negociar los principios, -criticando a Lassalle su condición de oportunista- y es precisamente esto lo que ha ocurrido, desde que el estalinismo, (fenómeno autoritario socio-partidario-estatal)- se posiciono como la fuerza sectaria predominante en el partido de los bolcheviques, y se apropiaron del control autoritario de la burocracia del estado soviético, haciendo que los partidos a nivel internacional, sean departamentos del servicio de inteligencia y de represión, funcionales a los intereses del estalinismo, llevando a quebrar el principio revolucionario de los partidos comunistas a nivel mundial, que se olvidaron de Marx y se acordaron “del envase etiquetado” de la teoría, sin su contenido científico e histórico, para medrarlo en el personalismo y el culto a la sin razón, cuando que la ciencia marxista es la razón en su mas alta expresión de la dialéctica, como método de análisis y proyección revolucionaria en la sociedad, en el desarrollo cultural, tecnológico y científico”. (Los revolucionarios y los principios, Sapucai Nº 4, 2011)

La burguesía siempre ahoga en sangre la revolución proletaria en cualquier parte del mundo, pues el ejemplo revolucionario es muy contagioso y los pueblos asumen este contagio, a veces sin mucha preparación y otras en constante lucha con la Contra-Revolución llevándolo hacia la derrota.

No existen procesos de conquista del poder revolucionario que no tengan contradicciones, es parte de la naturaleza de la revolución, y por ello el papel de los partidos que encabezan la misma, deben prever todas las hipótesis posibles e imposibles, para lograr el triunfo y luego mantener y proteger el triunfo y el desarrollo del socialismo científico.

Muchas veces es el hombre quien no puede limitar sus apetencias, y busca el camino torcido de la traición para lograr su satisfacción particular, y es en este punto, donde el capitalismo es muy eficiente para ponerlo en práctica y usarlo en el mantenimiento del poder y la explotación de los trabajadores, y al mismo tiempo la destrucción de la naturaleza. Lenin escribe que “La revolución socialista no es un acto único, no es una batalla en un solo frente, sino en toda una época de exacerbados conflictos entre las clases, una larga serie de batallas en todos los frentes, es decir, en todas las cuestiones de la economía y de la política, que pueden culminar únicamente en la expropiación de la burguesía”. (Lenin).

LA EXPERIENCIA SOVIETICA

Los soviéticos no sólo fracasaron por las prácticas burocráticas del partido comunista, sino porque reprodujeron la lógica de la acumulación capitalista, en una óptica economicista y tecnocrática: no eliminaron la extorsión del trabajo, aplicaron los desarrollos científico-técnicos sin crítica, adoptaron el taylorismo bautizado para la época como "stajanovismo".

Es el olvido, -a primera vista-, de la esencia de la teoría marxista, su humanidad, y el humanismo como fuente principal de la revolución, y el desarrollo cultural de este humanismo socialista en el terreno económico de la producción y el dominio de los medios de producción, para que se pueda superar la etapa de barbarie y la bestialización del hombre, que ha propiciado el capitalismo, en su infinito egoísmo depredador y apropiador de la fuerza de trabajo del sujeto histórico.

La simple repetición de recetas y categorías aplicadas mecánicamente y su combinación con el “tareismo” no puede conducir sino al fracaso, unas premisas fuera del contexto histórico  amarradas con una práctica ciega, conduce al oportunismo ideológico.

Aquí agregamos esta cita para tener una perspectiva real del manejo que se daba en nombre del socialismo y del marxismo en la URSS de Stalin; “En 1922 viajó a Moscú Herman Müller (un científico norteamericano especializado en genética que años después ganaría el premio Nóbel). Müller, de ideas comunistas, se quedó en Moscú por un tiempo para colaborar con la Academia de Ciencias Agrícolas que, en esa época estaba a cargo de Trofim Lysenko. Pero Lysenko combatió las ideas de Müller por considerarlas incorrectas bajo su criterio dogmático de cómo él interpretaba al materialismo dialéctico. Müller sustentaba que lo sostenido por Mendel sobre la genética no contravenía en nada al materialismo dialéctico, sino que todo lo contrario, guardaban armonía.

Lysenko contaba con el apoyo de Stalin, por tanto, todo lo que dijese éste era sagrado. El apoyo de Stalin fue lo que permitió a Lysenko aducir y plantear una serie de ideas estrafalarias muy alejadas de la ciencia genética y demostrada extensamente hoy en día con el progreso de esa ciencia; y para sacarse de encima al prestigioso y capacitado Müller intentó desprestigiarlo. Müller no era un hombre ni temeroso ni pasivo y aprovechó una invitación de la Academia de Ciencias Agrícolas para pronunciar un discurso en el cual manifestó que en esta etapa del desarrollo de la biología no era correcto abstraerse de la genética y que los puntos de vista que sostenía Lysenko (director de la Academia) eran incorrectos y absurdos, los que dejaban una pobre elección entre especulaciones y ciencia.

De la noche a la mañana, el Partido Comunista de la URSS decidió enviar a Müller a España, en calidad de “voluntario” en donde se desarrollaba la guerra civil. Los criterios de Lysenko no produjeron ningún avance en la agricultura de la URSS, por lo contrario, contribuyeron a estancar el avance científico en biología molecular e ingeniería genética, que ya se estaba desarrollando en los países avanzados del sistema capitalista. He aquí un ejemplo negativo del dogmatismo en las filas “comunistas”.” (Abel Samir: Dogmas de carácter político. Argenpress 25-05-011).

Esta cita es una muestra más de los tantos errores cometidos por los soviéticos, después de la muerte de Lenin ocurrida en 1924, con la visión parcial dogmática de la capacidad del hombre y la ciencia, como proyección del materialismo dialéctico de Marx, atrofiándolo por el simple y mero interés de aptitud servil a la nomenclatura contra revolucionaria.

La marcha del revolucionario desecha la resignación frente a la opresión, y el compromiso con los pobres de la tierra se asume incondicionalmente, de manera perseverante y creadora. Por ello no se puede caer en la premisa productivista y el oportunismo de la superioridad del socialismo al capitalismo, cuando de lo que se trata es de la transformación de la base opresora del capital, para llevarlo a la base humana del socialismo científico, proyectándolo en el proceso histórico al comunismo, etapa de avanzada superior del desarrollo de la humanidad y de las fuerzas productivas.

EL MATERIALISMO DIALECTICO

El materialismo dialéctico no es un conjunto de ideas dispersas, sino un todo, un sistema teórico general obtenido de la observación científica de la realidad.

Todo lo que existe es movimiento.  Decía un filosofo de la Grecia antigua, que una persona no puede bañarse dos veces en el mismo río, porque el agua esta en movimiento constante y cambia en forma permanente.

El mundo forma una unidad material, todo esta interrelacionado, y esto es lo que desconoce el planteamiento de la filosofía idealista, partiendo del pensamiento como la base de la existencia de las cosas.

El materialismo dialéctico nos demuestra que el movimiento es anterior al pensamiento y que la misma es producto de la relación social del hombre.

El conocimiento evoluciona a través del antagonismo entre la verdad objetiva (nadie la tiene, pero existe y tenemos que tratar de aproximarnos a ella) y la verdad subjetiva (en tanto que sujetos, sólo podemos aspirar a ésta).

Este reflejo no está dado de una vez para siempre (no hay verdad absoluta, ajena al espacio y el tiempo), sino que cambia, a la par que cambia la realidad. Por tanto, el conocimiento no es estático, y se va perfeccionando, haciéndose más preciso progresivamente.

La lucha de clases es el motor de la historia. La burguesía pretende que el marxismo es simplemente un determinismo económico y que la misma por eso no puede superar al capitalismo.

Este planteamiento de la burguesía se resume en la circulación de la mercancía, del dinero, la especulación, y no admiten la explotación como la forma en que existe el capitalismo.

Marx y Engels han demostrado que la economía es  parte del conjunto de relaciones que lleva el hombre con su entorno y este relacionamiento le genera la necesidad de objetivarse en ella, para producir los cambios a fin de encontrar la satisfacción de sus necesidades.

Y no existe un determinismo final, sino la concatenación de hechos con sus contradicciones que motoriza la transformación conforme al nivel de conciencia de cada sociedad y la lucha del proletariado para emanciparse de la explotación, y establecer una civilización que tenga en el centro al hombre y sus relaciones históricas, y no simplemente, el determinismo del mercado como el factor principal de la existencia del hombre y del capitalismo, reduciéndolo a un objeto sin capacidad de rebelarse ante la opresión de ese mercado, que sustenta la explotación y la propiedad privada de los bienes de producción.

El desarrollo dialéctico de la historia nos muestra que las relaciones sociales están influidas por superestructuras políticas, ideológicas y morales.

Por tanto, los pasos serían tres: 1) Tesis: las necesidades sociales  2) Antítesis: la conciencia de que es necesario satisfacerlas  3) Síntesis: las acciones revolucionarias encaminadas a ello.

El devenir histórico es producto de la acción del hombre, con su técnica y el conocimiento, y este conocimiento lo lleva a concretar en ciencia el proceso histórico y le da la opción de luchar por la superación de sus necesidades, que es el medio para conquistar la libertad de ser sujetos de la historia y no victimas alienadas.

En esta cita tenemos el desarrollo de la dialéctica de la negación de la negación que realiza el propio Marx;

“Cada capitalista desplaza a otros muchos. Paralelamente con esta centralización del capital o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla en una escala cada vez mayor y la forma cooperativa del proceso de trabajo, la aplicación técnica consciente de la ciencia, la explotación sistemática y organizada de la tierra, la transformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables solo colectivamente, la economía de todos los medios de producción al ser empleados como medios de producción de un trabajo combinado, social, la absorción de todos los países por la red de mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista. Conforme disminuye progresivamente el numero de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan este proceso de transformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, del esclavizamiento, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, cada vez mas numerosa y más disciplinada, mas unida y más organizada por el mecanismo del mismo proceso capitalista de producción.

El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los explotados son expropiados.

El sistema de apropiación capitalista que brota del régimen capitalista de producción, y por tanto la propiedad privada individual, basada en el propio trabajo. Pero la producción capitalista engendra, con la fuerza inexorable de un proceso natural, su primera negación. Es la negación de la negación.

Esta no restaura la propiedad privada ya destruida, sino una propiedad individual que recoge los progresos de la era capitalista: una propiedad individual basada en la cooperación y en la posesión colectiva de la tierra y de los medios de producción producidos por el propio trabajo.

La transformación de la propiedad privada dispersa y basada en el trabajo personal del individuo en propiedad privada capitalista fue, naturalmente, un proceso muchísimo más lento, más duro y más difícil, que será la transformación de la propiedad capitalista, que en la realidad descansa ya sobre métodos sociales de producción en propiedad social. Allí, se trataba de la expropiación de la masa del pueblo por unos cuantos usurpadores; aquí, de la expropiación de unos cuantos usurpadores por la masa del pueblo”. (Carlos Marx Proceso de Acumulación del Capital, EL CAPITAL TOMO I)

UN MUNDO CON VARIOS MUNDOS

En la búsqueda de mantener su dominio y su explotación el sistema de la civilización del capitalismo (civilización del petróleo), ha encontrado un mecanismo que le ha tributado grandes beneficios, con la perversión de las palabras y las líneas que llevan las organizaciones que han aparecido mundialmente, rechazando el marxismo y el comunismo, y proponiendo la soberanía individual como un todo fantástico, capaz de llegar a la solución de las necesidades mas básicas del hombre, con consignas de carácter estruendosa, pero de hecho vacío de contenido, llevando a la sociedad a la conciencia feliz de la explotación, y para ello tiene el corifeo de todas las “Oeneges”, partidos amarillos, rosados, liberales, fascistas, new age, y un largo etcetera.  El new age (nueva era) es la “panacea de la perdición” de la conciencia de clase y de lucha, reduce al trabajador en simple consumidor, y por tanto, es el reaseguro del poder del capital, en su crueldad del mercado, del crédito y la compra-venta.

El palabrerío es la manera en que -los gurúes de la decadencia- presentan el materialismo vulgar, a lo cual Marx ya en su época refuto con todas las letras, y demostró que la causa de los trabajadores explotados (urbano y campesino) sometidos al capital, necesitan de la vanguardia revolucionaria para concretar eso, la revolución.

La propuesta de superar las jerarquías, no plantea nada respecto al poder de los estados capitalistas y del imperialismo, como se daría este horizontalismo sin llegar a transformar el capitalismo por otra civilización, por otra cultura, cuando en esencia, el concepto de la propiedad privada es la expresión extrema de la autoridad, y el hegemonismo autoritario del modelo de producción del capitalismo, y la explotación del hombre por el hombre, y además la destrucción de los recursos naturales desequilibrando la biodiversidad de la naturaleza y su relacionamiento del hombre con la misma.

El neo-liberalismo es una expresión post moderna de la ritualidad del mercado, el monopolio de las megas corporaciones, “es el otro mundo del otro mundo” del capitalismo y sus corporaciones, creando la cultura de la dependencia y la expresión rastrera, es el positivismo nihilista de la horizontalidad, el narcisismo, el egoísmo, mi vida, tu vida, el fetiche del dinero. Es la barbarie que no tiene en consideración a la sociedad como tal, sino como un conglomerado en el que el hombre-mercancía prevalece en su condición de consumidor, despojado de su criterio de ser humano-político de clase, de sujeto activo, en la construcción de su emancipación y desechar la conciencia feliz.

Es instructivo profundizar en el conocimiento de la historia, de las luchas revolucionarias, y entenderlo en el contexto de la teoría revolucionaria y el papel transcendente de los explotados y su conciencia de clase, sin este aditamento caemos en la trampa de la pequeña burguesía acomodaticia, que usa su perfil entreguista para torcer la revolución hacia la paz social o hacia la labor de algún mesiánico, que otra vez lleva toda la confianza y la esperanza de las masas oprimidas hacia la nada.

Sin teoría revolucionaria, sin un partido revolucionario y sin práctica revolucionaria no es posible llegar a conquistar el poder. La meta de todo revolucionario es el poder político revolucionario, esta es una condición sin discusión al decir del Che.

La pedantería y la mediocridad de la “intelectualidad” izquierdizante de la pequeña burguesía, están relajados por la tontería, por el escepticismo, llenos de premisas y discursos de arrepentimiento del marxismo-leninismo, se han cansado de la revolución y buscan acomodarse a los cantos de sirena de la burguesía, y sueñan en enterrar definitivamente la revolución y arrojarse a los  brazos constitucionales de la burguesía.

Debemos aprender del teórico de la revolución proletaria “…en la fe de la revolución, el arte de llamar a la clase obrera (y campesina) a defender hasta el final sus tareas revolucionarias inmediatas, y la firmeza de carácter que no admite lloriqueos pusilámines ante cualquier revés temporal que la revolución pueda sufrir”. (Lenin: Prologo de las Cartas de Marx a Kugelmann).

“La doctrina de Marx ha fusionado en un todo indisoluble la teoría y la practica de la lucha de clases. No es marxista el que, para justificar el estado de las cosas, deforma una teoría que considera objetivamente la situación, el que llega hasta querer adaptarse lo mas pronto posible a cada declive temporal de la revolución, y trata de renunciar lo mas pronto posible a las “ilusiones revolucionarias” para entregarse a pequeñeces “reales”.” (Lenin: Prologo de las Cartas de Marx a Kugelmannn).

Finalmente decimos que la lucha por la conquista del poder y la construcción del socialismo científico, es una expresión radical de humanismo que va marchando, con sus contradicciones, de la fuerza de las masas pauperizadas, entre la cantidad y la calidad y esta calidad es la que nos da la fuerza de acometer la “toma del cielo por asalto”.

 

Miguel Ríos

 

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