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Refugiados: Welcome a la exclusión, la pobreza y la caridad

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Refugiados: Welcome a la exclusión, la pobreza y la caridad

Ghassan Saliba Zeghondi 28/02/2016
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La mayoría de las ciudades de Cataluña, grandes y pequeñas, en un momento de indignación ante la imagen del niño sirio ahogado en las costas de Turquía, se han chispado a proclamar ciudades y municipios de acogida “refugiados welcome”. Se ha desencadenado la competitividad política entre los welcome, quien es el más bueno y el más humanista. Por cierto hoy, sale un informe, según el cual 10.000 niños han desaparecido en el intento de llegar a Europa. Pero ya no es noticia, o ya no interesa a Merkel que sea una noticia, ya se ha pasado otra vez de la indignación a la indiferencia, no nos mueve la muerte de los niños. Y tampoco nos importa la aprobación de leyes que legitiman el robo a las personas refugiadas, quitarles el poco dinero que tienen, todo lo que han ahorrado toda la vida, o lo que han conseguido al vender alguna propiedad, y no nos indignamos por las medidas de deportaciones de decenas de miles de personas refugiadas en los llamados “paraísos del asilo”.

Con todo el respeto a la movilización de la sociedad civil, que ha demostrado un gran valor de solidaridad, desgraciadamente las administraciones digamos central, autonómica o local han demostrado que no están a la altura, un desconocimiento de la realidad, una confusión, una descoordinación, pero sobretodo una voluntad de instrumentalizar los sentimientos de solidaridad de la ciudadanía a través de los grandes discursos sobre “ciudades y municipios de acogida”. Se han creado grupos, comisiones, se han multiplicado por mil las conferencias y los expertos en asilo, refugio, protección internacional, todo a la espera de “los bienvenidos refugiados”, a través de la famosa cuota. La política europea de refugio, y las cuotas de reubicación no son más que humo para tapar la insensibilidad y la pérdida de valores, y realmente nos han “vendido humo” y frustración a muchas personas nobles y solidarias. Las personas refugiadas a través de la “cuota” no han llegado, ni llegan y creo que no llegaran nunca por esa vía.

No hay que esperar, las personas refugiadas ya están entre nosotros, ya llevan muchos años llegando por sus “propios medios”, por la vía de siempre. En el caso de los sirios, ya han llegado decenas de familias y personas, por invitaciones de familiares, o por la ruta de Siria a Argelia, a Marruecos, a Ceuta y Melilla, y después el propio gobierno español los desplaza a varias ciudades de la península sin ningún tipo de ayuda y sin ningún programa de atención. Es incomprensible que las administraciones dediquen presupuestos y se “movilicen” para la acogida de personas refugiadas que no llegan, y abandonen a las personas refugiadas que están aquí, simplemente con el absurdo argumento que “no han llegado a través de la cuota”.

Yo quiero citar un caso, entre muchos que conozco. El sábado de la semana pasada, después de participar en Mataró, en una conferencia sobre la inclusión social de las personas con diversidad funcional auditiva -seguro que el tema, no tiene nada a ver con las personas refugiadas-, al coger el tren de vuelta a Barcelona, he coincidido con una señora de Siria, que arrastraba un carro de compra. Me reconoció como árabe, y seguramente le dio más confianza cuando supo que soy de origen libanés: como solemos decir, los sirios y los libaneses somos “un pueblo en dos estados”. Empezó a contar la historia de su familia: son seis, cuatro hijos menores, uno nació en Cataluña hace pocos meses, y el marido enfermo. Salieron de Siria a Argelia, y después a Marruecos, a Melilla y acabaron hace poco en Barcelona. Tienen las tarjetas rojas, las famosas tarjetas que se dan cuando la solicitud de asilo está en trámite, viven en un piso pequeño de alquiler, gracias a la ayuda y el aval de una familia marroquí. Sobreviven de las ayudas que recogen en las puertas de las mezquitas. Ese día venía de recoger algunos alimentos de una mezquita de Mataró. Le pregunté si había ido a los servicios sociales delayuntamiento, confiando yo en la “declaración universal de ciudad de acogida”. Me contestó con cansancio y desesperación: si, pero nos han pedido certificados de que estamos en paro, de que no estamos recibiendo ningún subsidio por desempleo, y pidieron ese certificado hasta para mi hijo menor de 6 meses de edad. Así que esta familia solicitante de asilo y de protección internacional, el único recurso de supervivencia que tiene, es la recogida de alimentos y ayudas en las puertas de las mezquitas.

Ghassan Saliba Zeghondi responsable de políticas de solidaridad de Comisiones Obreras de Catalunya (CONC).

Tomado de sin permiso

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