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Por el Pan y por la tierra

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Por el Pan y por la tierra

“El proletariado no puede
obrar como clase,
si no se constituye en
partido político propio,
distinto opuesto…”
Carlos Marx, carta a Schwitzer

Presentación
El Partido Comunista del Paraguay (PC-Paraguay) se fundó el 20 de septiembre del 2004 en Ciudad del Este, Alto Paraná, Paraguay, por un grupo de compañeros, encabezados por el camarada Miguel Ríos. De los primeros fundadores y militantes, apenas ha quedado el camarada Miguel, los demás han migrado hacia las carpas de la contra revolución.  TAGS:undefined
La incorporación de nuevos militantes ha revitalizado el planteamiento del partido logrando llegar a las bases campesinas y a los trabajadores urbanos.
El Partido Comunista del Paraguay (PC-Paraguay) es el partido de los trabajadores de la ciudad y del campo, abierto a los que asuman la condición de clase (bloque social de explotados) en lucha por el socialismo científico.
El Partido Comunista del Paraguay (PC-Paraguay) es un partido nacional autónomo, que preconiza la soberanía y la integración de clase, como internacionalistas, que lleva en su acervo la esperanza objetiva de todos los trabajadores de una vida digna, el fortalecimiento de la democracia proletaria, la paz mundial y la eliminación del terrorismo de estado.
Está fundamentada en el marxismo fuente ineluctable de la revolución comunista; el leninismo como experiencia histórica de conquista del poder por los explotados, y el gran papel que desarrollo la organización bolchevique bajo la dirección de Lenin.
El Francismo identidad revolucionaria del Paraguay, que en la post independencia consolido un modelo de producción que acabo con la propiedad privada y logro que el campesino y el desposeído se conviertan en protagonistas de la transformación social en comunidad.
El Partido Comunista del Paraguay se esfuerza, diariamente, en construir un proceso que desemboque en la toma del poder y así conquistar el acceso a los beneficios de la salud, la educación, la alimentación, la vivienda, la recreación y la cultura.

Introducción
El lenguaje como manifestación del pensamiento constituye el principal elemento que nos lleva a compartir en el conjunto social, nuestra ideología, como organización partidaria, que busca por sobre todo mantener la coherencia sobre lo planteado, como esencia del mismo, la ciencia marxista, la comprensión del leninismo, como fuente de la aplicación táctica de la teoría en la conquista del poder.
No se trata de contemplar el pasado sino de construir el porvenir revolucionario, llevando la crítica de la vieja sociedad; la crítica no es una mera declaración o exposición de los hechos, sino una praxis, para avanzar en la construcción del nuevo orden social revolucionario. El marxismo no es un simple método de análisis, es un arma intelectual de construcción de la nueva realidad, es un arma de acción.
En el lenguaje de la lucha de clases poner en consonancia la conciencia de la sociedad con su base material. La conciencia se explica por la realidad concreta del modo de producción y las superestructuras que sostienen este modelo, por ello, la sociedad se explica por el ser social, escribe Marx al respecto, “la tecnología pone al descubierto la relación activa del hombre con la naturaleza, el proceso inmediato de producción de su vida, y a la vez sus condiciones sociales de vida y de las representaciones espirituales que de ellas se derivan”. (Fuente: Carlos Marx: El capital, tomo I).
En la contribución de la crítica de la economía política, Marx establece la tesis principal de todo su planteamiento cuando afirma que “En la producción social de su vida los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales”.
“El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social el que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase del desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de los cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas de ellas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre la revolución material producida en las condiciones económicas de producción, y que puede verificarse con la precisión propia de las ciencias naturales, y las revoluciones jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas; en una palabra, de las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo”.
“Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de si, no podemos juzgar tampoco estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción”. (Fuente: Carlos Marx, critica de la economía política, Londres 1859).
Los hombres hacen su propia historia, y en este proceso de hacer nuestra historia, es fundamental el lenguaje claro en la explicación de la ideología revolucionaria y de la fuerza que representa la ciencia marxista, como un proceso único regido por leyes en toda su inmensa diversidad y con su carácter contradictorio. “La lucha de clases es la fuerza motriz de los acontecimientos”. Lenin TAGS:undefined

Critica y autocritica
La crítica como expresión de la lealtad con la causa revolucionaria, y la autocrítica como actitud moral, asimilando la disciplina consciente de sujetos insertos en el mundo socio-político, desechando el utilitarismo, el oportunismo y el optimismo burocrático, que entorpece, el fortalecimiento de la línea de preeminencia de la lucha del proletariado en la conquista del dominio de los medios de producción.
Defendemos –ante la cultura entreguista de la izquierda amarilla y rosadita- la dictadura del proletariado, como etapa de transición en la consolidación de la lucha revolucionaria por el socialismo científico y finalmente por el comunismo. Lenin sostiene que “Otro error teórico y político de los socialistas consiste en que no comprenden que las formas de la democracia han ido cambiando inevitablemente en el transcurso de los milenios, empezando por sus embriones en la antigüedad, a medida que una clase dominante iba siendo sustituida por otra. En las antiguas repúblicas de Grecia, en las ciudades del medievo, en los países capitalistas adelantados, la democracia tiene distintas formas y se aplica en grado distinto. Sería una solemne necedad creer que la revolución más profunda en la historia de la humanidad, el paso del poder de manos de la minoría explotadora a manos de la mayoría explotada --paso que se observa por primera vez en el mundo-- puede producirse en el viejo marco de la vieja democracia burguesa, parlamentaria, sin los cambios más radicales, sin crear nuevas formas de democracia, nuevas instituciones que encarnen las nuevas condiciones de su aplicación, etc. (Lenin: 4 de marzo de 1919, presentado al I Congreso de la III Internacional).

Unidad y Solidaridad
Somos solidarios con la lucha de los pueblos que asumen su posición de clase y declaramos que el capitalismo-imperialismo es un enemigo a vencer, pero, desde la condición de ser clase proletaria en organización y con capacidad de llevar a la victoria la revolución.
Nosotros no planteamos la unidad por la unidad, sino que esta debe ser consecuencia de una dinámica dialéctica de comprensión del proceso y elevación, de la acumulación de fuerza, para definir en el terreno que sea -con la burguesía- el control del poder.
La unidad no es mecánica, es una construcción en base a una estrategia central, una línea estratégica común y aplicación de tácticas afines con el desarrollo de la conciencia social histórica de las luchas.
La doctrina de Marx estableció las verdaderas tareas de un partido socialista revolucionario: “no componer planes de reorganización de la sociedad... sino organizar la lucha de clase del proletariado y dirigir esta lucha, que tiene por objeto final la conquista del poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista...”.

Centralismo democrático
El centralismo democrático es un principio leninista de organización de un Partido revolucionario y pilar fundamental para la adecuada funcionalidad de éste.
El Partido Comunista del Paraguay (PC-Paraguay) se basa en el principio del centralismo democrático. La elegibilidad de los órganos del partido por parte de los militantes y cuadros.
La existencia de un fuerte centro del partido, cuya autoridad, en el intervalo entre los congresos del mismo, no puede ser contestada por nadie: éstos son los principios esenciales del centralismo democrático.
Sus características son:
• Carácter electivo y revocable de todos los órganos de dirección de abajo a arriba.
• Rendición periódica de cuentas por los órganos de dirección ante quienes los eligieron y ante los órganos superiores.
• Libertad de crítica y autocrítica dentro del partido.
• Estricta disciplina de partido, subordinación de la minoría a la mayoría.
• Las decisiones de los órganos superiores son vinculantes para los órganos inferiores.
• Trabajo y dirección colectivos, responsabilidad individual de cada militante.

La lucha o la nada
“Luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada. Así está planteado inexorablemente el dilema” (Carlos Marx en miseria de la filosofía).
La clase explotada debe colocarse en la lucha social política de la conquista del poder y no en el campo de la paz social, pues la paz social, es la receta de la elite dominante, para seguir destruyendo la naturaleza y la vida. El eco-comunismo es la alternativa en oposición al capitalismo.
La naturaleza es el cuerpo no orgánico del hombre, éste depende de la naturaleza para vivir, transformándola y buscando el equilibrio de la misma, el capitalismo destruye esa naturaleza y va matando la vida en el planeta, llevando al ser humano hacia la nada.
La ilusión del capitalismo debe ser superada, teniendo por inspiración la conquista de la justicia social, desechando las estructuras opresivas del capitalismo y sus burocracias criminales sustentadas en el poder de la impunidad.
Los procesos históricos son de los pueblos, y es el pueblo -(bloque social de explotados)- quien se libera a sí mismo, la liberación y emancipación nunca llegan de arriba, surge y se hace fuerte desde abajo, es la gran tarea de la conciencia revolucionaria de los miembros de la comunidad.
El partido está obligado a llevar la conciencia revolucionaria en todo su accionar, aun cuando sea por alguna reivindicación puntual, en el marco de la táctica flexible, mirando siempre la concreción revolucionaria de tomar el cielo por asalto.
El objetivo supremo del partido es el de lograr la conciencia subjetiva, del valor y la fuerza de los desposeídos, en la concreción de la lucha revolucionaria y su capacidad de vencer; de no ser derrotados. TAGS:undefined

El orden social restrictivo
“La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionales, nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera más radical con las ideas tradicionalistas”. (Marx, Engels, el manifiesto del partido comunista, 1848).
El orden social vigente se sustenta en la violencia estructural, que condiciona la situación de relación social restrictiva de los obreros urbanos y los campesinos; hacia la burguesía, el burgués utiliza esta restricción social a los explotados asalariados, en todos los ámbitos del que hacer socio-económico y político, que en la práctica constituye la lucha de clases, la burguesía impone su condición de clase contra el bloque social de explotados.
La flexibilización laboral, el incumplimiento de las leyes que favorecen a los trabajadores, la violación sistemática de la constitución nacional, la criminalidad en el acto de apropiarse de todo; y la impunidad, son ejemplos de la vigencia de este orden social restrictivo.

Pobreza y propiedad privada
La pobreza es la negación de la humanidad. Al investigar las causas de la pobreza llegamos al modelo de producción y de restricción social que ejerce el capitalismo, y esta es, responsable de la deshumanización del planeta, y que impere el frío interés, antes que el principio de humanidad, y por ello, los pobres son condenados a padecer innumerables limitaciones, pues el modelo vigente no puede romper su propio principio y cambiar el interés económico y de poder, por satisfacer las carencias de los pobres.
Estos –los pobres- pueden llegar a la situación de solución relativa de la problemática de la pobreza en un cambio revolucionario, que debe propiciar la llegada del socialismo científico, como la contracara del capitalismo, en su expresión radical de humanismo, desechando el interés individual y la vigencia de la acumulación como soporte de la función social del modelo de producción- y para que se termine la pobreza, se tiene que exterminar las causas, y llevando a una situación de identificación del causante de la pobreza, el capitalismo, por ello, es imperativo la aniquilación del capitalismo, que propiciara la terminación de la pobreza y se pueda recuperar la humanidad como el centro de la convivencia social.
Los hombres viven sus relaciones con el mundo dentro de la ideología. Es ella la que transforma su conciencia y sus actitudes y conductas para adecuarlas a sus tareas y a sus condiciones de existencia. Por ejemplo: la ideología religiosa que habla del sentido del sufrimiento y de la muerte, procura a los explotados representaciones que le permitan soportar mejor sus condiciones de existencia.
Las estructuras culturales incitan a que los pobres soporten su situación desviando las causas hacia un estado de levitación psicológica que lo traslada al “más allá” de la existencia, cuando la realidad es del “más acá” en el conjunto social de la producción capitalista y su negación de la humanidad, promocionando la pobreza como el mercado de consumo de la impotencia.
La expresión propiedad privada debemos tomarla en su acepción literal y demostrar que en realidad, quien fue despojado es el pobre, el campesino, el obrero, de la propiedad, y fueron privados de poseer propiedad por el modelo productivo, es este caso, el capitalismo, han privado a la gran mayoría de la población de la propiedad de la tierra y de los medios de producción, y lo han sumido en el factor de dominio y de control social, a su vez, es fuente de acumulación y que los trabajadores urbanos y campesinos siempre estén pendientes de la “caridad” del señor capitalista para acceder a su sustento y a la vez se conviertan en defensores de la propiedad privada, sin que hayan pasado por la experiencia de ser propietarios. “El régimen capitalista de producción y acumulación, y por tanto, la propiedad privada capitalista, exigen la destrucción de la propiedad privada nacida del propio trabajo, es decir, la expropiación del trabajador”. (Carlos Marx, en proceso de acumulación del capital, El capital tomo I, edición cubana 1989).

La nacionalización de la tierra
La propiedad de la tierra es la fuente original de toda riqueza y se ha convertido en el gran problema de cuya solución depende el porvenir de la clase obrera y campesina.
La represión constante y la aplicación del terrorismo de estado, a través de las leyes que defienden y protegen la propiedad privada, es la realidad diaria de la lucha por una sociedad con justicia social, sin explotación y sin destrucción de la naturaleza.
Los grandes medios de comunicación, de “manipulación masiva” (grupo Wasmosy, grupo Zucolillo, grupo Vierci, grupo Riquelme, grupo Dominguez-Stroessner, grupo Cartes, grupo Rubin, grupo Biederman); cuyas cabezas en su mayor parte son grandes propietarios de tierras, ofrecen un panorama lacrimógeno de la invasión de la propiedad privada por parte de los campesinos sin tierra, haciendo que la manipulación informativa, lleve a la reacción de la ciudadanía, contra los que luchan por un pedazo de tierra que les permitan asentarse y llevar mínimamente la dignidad a sus familias.
Intentan construir en el imaginario social la violencia de los desposeídos, cuando la cruel realidad dice que la mayor violencia y criminalidad están dadas por los terratenientes y especuladores inmobiliarios, al apropiarse de toda la tierra y convertirlo en mercancía de especulación.
La conciencia de clase es la fuerza de la emancipación, como misión de vida, la lucha como nuestro elemento vital.
Carlos Marx se refiere en estos términos a la necesidad de la nacionalización de la tierra; “No obstante, dejando de lado los pretendidos «derechos» de propiedad, yo afirmo que el desarrollo económico de la sociedad, el crecimiento y la concentración de la población, que vienen a ser las condiciones que impulsan al granjero capitalista a aplicar en la agricultura el trabajo colectivo y organizado, a recurrir a las máquinas y otros inventos, harán cada día más que la nacionalización de la tierra sea «una necesidad social», contra la que resultarán sin efecto todos los razonamientos acerca de los derechos de propiedad. Las necesidades imperiosas de la sociedad deben ser y serán satisfechas, los cambios impuestos por la necesidad social se abrirán camino ellos mismos, y, a la larga o a la corta, adaptarán la legislación a sus intereses”. “Lo que nos hace falta es un crecimiento diario de la producción, y las exigencias de ésta no pueden ser satisfechas cuando un puñado de hombres se halla en condiciones de regularla a su antojo y con arreglo a sus intereses privados o de agotar, por ignorancia, el suelo. Todos los métodos modernos, como, digamos, el riego, el avenamiento, el arado de vapor, los productos químicos, etc., deben aplicarse en grandes proporciones en la agricultura. Pero, los conocimientos científicos que poseemos, al igual que los medios técnicos de practicar la agricultura de que disponemos, como las máquinas, etc., sólo pueden emplearse con éxito si se cultiva la tierra en gran escala”.
“Si el cultivo de la tierra en vasta escala (incluso usando los métodos capitalistas actuales, que reducen al productor al nivel de simple bestia de carga) resulta tanto más ventajoso desde el punto de vista económico que la hacienda en terrenos pequeños y fraccionados, ¿acaso la agricultura a escala nacional no daría un impulso todavía mayor a la producción”?
“Las demandas de la población, crecientes sin cesar, por una parte, y la constante alza de los precios de los productos agrícolas, por otra, muestran irrefutablemente que la nacionalización de la tierra es una necesidad social”. (Carlos Marx: La nacionalización de las tierras, publicado el 15 de junio de 1872, en The International Herald, Londres).
“La propiedad privada del suelo es eliminada: todo el territorio es declarado propiedad del pueblo y entregado, sin resarcimiento a los trabajadores, sobre la base de un uso común del territorio. Todos los bosques, las riquezas de la tierra, las aguas de importancia colectiva, todo el inventario móvil e inmóvil (vivo o muerto), bienes de valor, e instalaciones idóneas son declarados propiedad nacional”. (Fuente: Revolución Comunista en Rusia: decretos fundamentales del pueblo trabajador y explotado del 13 de enero de 1918).

La matriz stalinista de los partidos comunistas
En el decorrer de la revolución obrera y campesina de Rusia en el periodo que abarca desde 1902 -año de presentación del texto básico de todo revolucionario leninista-, Que hacer?- a 1917, año de conquista del poder, y el proceso de sostener la revolución, con la guerra interna y la invasión extranjera capitalista, es la demostración práctica de la gran tarea del pueblo organizado por el partido comunista de Rusia, en función de construcción revolucionaria, llevando a la victoria sobre las fuerzas de la maldad capitalista, del ejercito del pueblo, conocido como el ejército rojo, cuyo origen se puede resumir en la expresión de Trotsky; “Cada obrero y cada campesino deben consagrar cotidianamente cierto número de horas a su instrucción militar”-, cuya organización y dirección general estuvo a cargo de la impronta del hombre, clave de la revolución comunista de 1917, León Trotsky (7 de noviembre de 1879-21 de agosto de 1940).
Este periodo es conocido como el comunismo de guerra que tiene matices contradictorios como todo proceso en desarrollo, y sin modelo anterior en que basarse a fin de no cometer equivocaciones, abarca de 1917 a 1921, es clave para el posterior fortalecimiento de la revolución.
Una vez que la revolución comunista triunfa en la guerra interna, continua el proceso de construir el socialismo en el aspecto económico, político y cultural. Las líneas internas se manifiestan, pues no se ha roto a plenitud con la conciencia burguesa, se exterioriza dentro del partido en el poder, las ambiciones de individuos y grupos, lo que finalmente llevo al quiebre y la persecución.
En la revolución de clases, el hombre, en su doble acepción de género(mujer o varón) e individuo, toman decisiones, y estas decisiones afectan a millares de personas, en todo el mundo, al ser –la revolución bolchevique- el primer proceso de conquista del poder por la lucha organizada del pueblo encabezado por el partido comunista de Rusia.
El devenir revolucionario se fue encerrando en la disputa interna de sectores que minaron la fuerza ideológica de la revolución que lo llevo a una matriz autocrática que produjo el cataclismo final de 1991.
Y esta matriz autoritaria, tiene una figura de carne y hueso, es Stalin, (anteriormente Koba), y se crea lo que se conoce como el stalinismo, producto de la vigencia de un hombre en representación de las desviaciones revolucionarias, que sustituyo la base teórica, -el materialismo dialectico- por la impronta del antojo del resentido como sujeto social apoyado en la burocracia partidaria y estatal después, se dio en el camino de ejercer un poder omnímodo, donde el pueblo de obreros y campesinos se constituyeron en convidados de piedra, y era Stalin el que pensaba, y el partido el que interpretaba y hacia cumplir el pensamiento de Stalin.
Esta situación es la negación del marxismo como ciencia del desarrollo histórico de las fuerzas productivas en el marco del socialismo transicional para llegar a la revolución cultural que es el comunismo. Al analizar el marxismo en su conjunto dialectico y encontrar el sujeto histórico (proletariado urbano y campesino) como su principal protagonista, descalifica la personificación del bolchevismo al stalinismo y logra envenenar el comunismo con el caudillismo gris antimarxista, aplicando el nombre de Marx como etiquetas adhesivas que se implantan a una matriz adornado como leninismo. En su base real lo sostienen el terror, la delación, el miedo y el asesinato.
Es aquí donde la burocracia y el oportunismo se moldean y ejercen la presión a través de estructuras violentas y corruptas éticamente, desangrando a la gran revolución de los obreros y campesinos, que tuvo su mayor expresión teórica de líder político-intelectual en Lenin, quien ejerce la dirección de la revolución en base al desarrollo del marxismo y esto le da la justa comprensión del proceso en la realidad concreta de Rusia en un drama de atraso, miseria y fanatismo religioso.
Ubicado en el marco teórico esta situación de la revolución comunista de 1917, y la posterior hegemonía del terror estalinista, citamos a Marx cuando en su tesis sobre Feuerbach expresa lo siguiente “la vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica” (Carlos Marx, tesis SOBRE FEUERBACH); y es la práctica del Stalinismo lo que lo define y coloca en el papel de ser el sepulturero de la revolución comunista de 1917.
Esta misma práctica, ha logrado que todos los partidos comunistas a nivel internacional se conviertan en cascarones sin mayores influencias en la lucha de clases, y es más, se ha perdido el concepto de lucha de clases, para llevar la entelequia de lucha contra el fascismo y actualmente contra el imperialismo, creando una niebla ideológica cultural, que los obreros urbanos y campesinos, no pueden interpretar y se pierden en la letanía de la institucionalidad y de la unidad con la burguesía y la defensa del interés del capital, antes que proyectar la fuerza de la idea revolucionaria como máxima realización de los partidos comunistas.
La revolución es un choque vivo de fuerzas, una ecuación compleja más que la propia guerra, por ello al eliminar la crítica, se destruye el principio de la revolución de cambiar lo viejo por lo nuevo en el marco de la dialéctica del socialismo científico.
La matriz autoritaria-personalista impide el desarrollo cultural de los cuadros revolucionarios y se convierten en conservadores, negando la dialéctica “que –según Marx- es la ciencia de las leyes generales del movimiento, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano”.

Quebrar la matriz Stalinista
El post stalinismo es la tarea de todos los partidos comunistas para que puedan convertirse nuevamente en la referencia ineludible de lucha revolucionaria por el poder y el socialismo científico, si no se lleva a cabo esta misión, los partidos comunistas seguirán cada vez más condenados a ser furgón de cola de la burguesía en su exasperante explotación del hombre por el hombre.
La ignorancia teórica se traduce en una práctica que sirve consciente e inconscientemente a la conservación del orden vigente en la medida en que nunca se alcanza el conocimiento de por qué las cosas son como son y, en consecuencia, nunca puede plantearse la cuestión de si deben o no seguir siendo así y por qué. (Nestor A. Braunstein: la psicología social).
Para quebrar la “matriz stalinista” en los partidos comunistas, se tiene que estudiar a profundidad la teoría marxista, el materialismo dialectico e histórico, retomar el camino leninista, llevando el desarrollo cultural a las bases obreras y campesinas, para romper el esquematismo selectivo piramidal de intelectuales y obreros, teniendo la crítica y la autocrítica como parámetro en el complejo mundo de militantes, en busca de cambiar el orden social capitalista, por el nuevo orden social socialista.
Marx expresa claramente las condiciones de posibilidad de esa relación entre la teoría y la praxis: “No es suficiente que el pensamiento tienda hacia la realidad; también la realidad debe tender hacia el pensamiento”; y en un escrito anterior, dice: “Entonces se verá que desde hace mucho tiempo el mundo posee el sueño de una cosa de la cual basta tener conciencia para poseerla realmente”.
La conciencia de clase y la realidad hace posible la unidad entre la teoría y la praxis. La toma de conciencia de clase proletaria y campesina -implica el paso decisivo- que en el proceso histórico debe dar en dirección de su identidad propia.
La función histórica de la teoría consiste en dar el paso, para la autoafirmación en la lucha inserta en la sociedad y comprender el funcionamiento de esa sociedad, eso lo convierte en sujeto y objeto del conocimiento haciendo que se capte el proceso de revolución social. Unir la teoría y la práctica condición principal previa, a la función revolucionaria de la teoría.
Debemos impedir que las burocracias conviertan en ídolos a los revolucionarios, osificando la teoría, deformando la praxis, con el propósito de mantener el dominio de una cúpula prebendaría, que contradice, la lucha de contrarios entre cantidad y calidad, para llegar a la síntesis de la negación de la negación.

Retorica revolucionarista de los seudo-socialistas
El papel de los reformistas, de los revisionistas, de los oportunistas y -al decir de Lenin- de la izquierda amarilla, cumpliendo funcionalmente la tarea de “moderadores” en defensa de la propiedad privada y de la explotación del hombre por el hombre, utilizando la retórica seudo-revolucionaria, confundiendo a las masas de trabajadores, son los más eficientes instrumentos con que cuenta el capitalismo-imperialismo para retardar la revolución.
Lenin es categórico cuando analiza esta problemática y escribe lo siguiente en el Estado y la Revolución; “Los demócratas pequeños burgueses, estos seudo-socialistas que han sustituido la lucha de clases por sueños sobre la armonía de las clases, se han imaginado la transformación socialista también de un modo soñador, no como el derrocamiento de la dominación de la clase explotadora, sino como la sumisión pacifica de la minoría a la mayoría, que habrá adquirido conciencia de su misión. Esta utopía pequeñoburguesa, que va inseparablemente unida al reconocimiento de un Estado situado por encima de las clases, ha conducido en la práctica a la traición contra los intereses de las clases trabajadoras, como lo ha demostrado, por ejemplo, la historia de las revoluciones francesas de 1848 y 1871, y como lo ha demostrado la experiencia de la participación “socialista” en ministerios burgueses en Inglaterra, Francia, Italia y otros países a fines del siglo XIX y comienzos del XX”. (Lenin: El estado y la revolución, 1917). 
La pequeña burguesía encarna el revolucionarismo, petardista en la retórica, y, de sumisión en la praxis a la gran burguesía y sus instituciones de dominación y control social.
Marx describe exactamente lo que representa el pequeño burgués en su condición de contrarrevolucionario “En una sociedad avanzada el pequeño burgués se hace necesariamente, en virtud de su posición, socialista de una parte y economista de la otra, es decir, se siente deslumbrado por la magnificencia de la gran burguesía y siente compasión por los dolores del pueblo. Es al mismo tiempo burgués y pueblo. En su fuero interno se jacta de ser imparcial, de haber encontrado el justo equilibrio, que proclama diferente del término medio. Ese pequeño burgués diviniza la contradicción, porque la contradicción es el fondo de su ser. No es más que la contradicción social en acción”. (Fuente: Carlos Marx; Carta a Pável Vasílievich Annenkov, 1846)

El Internacionalismo proletario
El internacionalismo es un principio de los trabajadores, así, como el capital no tiene patria, tampoco los obreros pueden encerrare en un espacio territorial, es necesario asumir el rol de integración de las clases explotadas en todo el mundo, en una lucha única de conquistar el poder político y construir la fuerza del socialismo científico.
Lo que tendríamos que realizar en el marco de una coordinación internacional, es la búsqueda de la comprensión del factor psico-social de las maneras culturales de los pueblos, de acuerdo a las condiciones de desarrollo del capitalismo, ya sea en la periferia y sus degeneraciones, en el contexto del dominio de las elites oligárquicas y su institucionalidad democrática, como fin de la explotación y la obediencia de los trabajadores a esta explotación.
En el manifiesto del Partido Comunista de 1848 Marx escribe al respecto lo siguiente; “Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Más, por cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar el poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación, todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués”. “El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden”. (Carlos Marx, el manifiesto del Partido Comunista 1848).
Lenin en el desarrollo de la revolución comunista en Rusia, y en el marco de la confrontación con las fuerzas militares del capitalismo, se refiere al tema del internacionalismo, dándole el contexto, de la situación en que estaba el proceso en esa realidad concreta, -de la revolución en el poder-, y la resistencia de la contra revolución en la búsqueda de aniquilar a la rebelión de obreros y campesinos que se apoderaron del poder, en una Rusia totalmente destruida por la primera guerra mundial, y el agotamiento de las burguesías dominantes, como factores de incidencia en la conciencia obrera y campesina para defender al imperio ruso.
Escribe Lenin; “Hasta que el proletariado alemán se alce en armas y venza, el deber sagrado de los obreros y campesinos de Rusia es defender con abnegación la República de los Soviets contra las hordas de la Alemania burguesa e imperialista.
¡La patria socialista está en peligro! ¡Viva la patria socialista! ¡Viva la revolución socialista internacional!” (Lenin, “¡La patria socialista está en peligro!”, 8(21) de febrero de 1918, Obras Escogidas en 12 tomos, t. 07, Progreso, Moscú, 1973).
Continúa expresando su posición de revolucionario en la tarea de defender la conquista del poder
“…Somos defensistas desde el 25 de octubre de 1917. Somos partidarios de “la defensa de la patria”; pero la guerra patria hacia la que nos encaminamos es una guerra por la patria socialista, por el socialismo como patria, una guerra por la República Soviética como destacamento del ejército mundial del socialismo.
“¡Odia al alemán, muera el alemán!”: tal ha sido y sigue siendo la consigna del patriotismo corriente, es decir, del patriotismo burgués. Pero nosotros diremos: “¡Odia a los bandidos imperialistas, odia al capitalismo, muera el capitalismo!” Y al mismo tiempo: “¡Aprende del alemán! ¡Sé fiel a la alianza fraternal con los obreros alemanes! Se han retrasado en acudir en nuestra ayuda. Pero nosotros ganaremos tiempo, los esperaremos, y ellos vendrán en nuestra ayuda.” (Lenin, “Las tareas principales de nuestros días”, 11 de marzo de 1918, Obras Escogidas en 12 tomos, t. 8, Progreso, Moscú, 1973).
La historia de la lucha por el socialismo nos da el real carácter de la necesidad del internacionalismo proletario, -pero atendiendo la experiencia pasada- de no convertir esta cuestión en un aspecto de la burocracia asalariada al servicio de alguna cúpula, que tenga el poder en algún lugar del planeta, como ocurrió con el stalinismo y los partidos comunistas a nivel mundial.
La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) conocida como la primera internacional se constituyó –por Marx y Engels- en 1864 y duro 10 años en su función de orientar la revolución obrera en toda Europa, cumplió el papel esperado de una internacional y se la conoce como la primera internacional.
La segunda internacional se constituye en 1889 y llega al quiebre en 1914 con la conferencia de Zimmerwal, que rompió la unidad desde el momento que los dirigentes se acomodaron al lado de sus burguesías y propiciaron la primera guerra mundial, lanzando la consiga de defensa de la patria, millones de obreros y campesinos fueron víctimas de esta guerra de posicionamiento de las fuerzas emergentes. Actualmente opera como la internacional socialista, que es la línea de la social democracia europea (reformistas).
La tercera internacional se fundó en 1919 y es conocida como la internacional comunista, su principal mentor fue Lenin, en la búsqueda de defender la lucha de clases y propiciar la revolución socialista mundial. Con la muerte de Lenin y la persecución a Trotsky paulatinamente fue perdiendo su norte y finalmente Stalin declaro su defunción.
La cuarta internacional lo fundo Trotsky en 1938 con la intención de aglutinar a los revolucionarios y lograr la fuerza necesaria en la lucha por restablecer la revolución obrera en Rusia y a nivel mundial, no prospero en sus propósitos y con el asesinato de Trotsky decayó como referencia internacionalista para los proletarios, sigue funcionando al servicio de las elites trotskistas.
Sólo si el proletariado está encabezado por un partido organizado y probado, que persigue objetivos claramente definidos y que posee un programa de acción preciso para el próximo porvenir, tanto en el campo de la política interior como en el campo de la política exterior, sólo entonces la conquista del poder político no será un hecho fortuito y temporáneo, sino el punto de partida de un trabajo duradero para la edificación comunista, llevada a cabo por el proletariado. (Fuente: Resolución del II Congreso de la Internacional Comunista, 1920)
Más que nunca es necesaria la constitución de la 5ta. Internacional comunista y lograr que la fuerza de los explotados se constituyan en el ejército de avanzada para la conquista del poder y del relacionamiento de nuevo orden en el concierto de la federación mundial socialista.
El Partido Comunista del Paraguay, está de acuerdo y plantea la construcción de la 5º internacional comunista, y trabaja para ello por la conciencia de clase y de su identidad revolucionaria como internacionalistas.

La insurrección y la dualidad de poderes
El sistema está en crisis, pero por si sola no generara un cambio en el escenario del manejo del poder y por ende la transformación económica y social, mientras no exista una fuerza política revolucionaria profundamente insertada en las bases obreras y campesinas en su papel de levantar la conciencia de clase.
En el Paraguay tenemos 36% de la población en situación de extrema pobreza, 60.000 niños y niñas explotadas en tareas domésticas conocidas como los criaditos y criaditas. Problemas de infraestructura en comunicación terrestre, apenas existen 3.000 kilómetros y necesitamos 60.000 kilómetros de caminos de todo tiempo, 12% de analfabetismo crónico, más de 600 muertes maternas anuales por complicaciones del parto y puerperio en Paraguay; en el mundo 500.000 mujeres, de los 170.000 niños y niñas que nacen por año, 7.000 mueren antes de los 10 años. 1.500.000 personas carecen de viviendas, acumulable 15.000 por año, 80.000 jóvenes por año salen al mercado laboral sin posibilidad de encontrar ocupación para obtener ingreso económico.
El capitalismo no es democrático, no es participativo, no es popular, tiene una lógica simple y cruel cual es la de generar RENTA, LUCRO, GANANCIA, PLUSVALIA, no tiene otro objetivo. Al decir de Lenin el mundo sería revolucionario si no existiesen los reformistas.
“La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionales, nada extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera más radical con las ideas tradicionales.” (Fuente: manifiesto del partido comunista 1848)
Las condiciones objetivas son históricas y están dadas las mismas para generar la lucha por el poder y la conquista del socialismo. “Cuando el proletariado, -escribe Marx-, anuncia la disolución del orden tradicional del mundo, no hace más que enunciar el secreto de su propia existencia, porque él constituye la disolución efectiva de ese orden del mundo”. (Fuente: Carlos Marx: contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel).
Para tratar el tema de la insurrección y su importancia en la decisión que asume el partido en su carácter de vanguardia revolucionaria, recurrimos a los maestros teóricos del proletariado para comprender lo que significa insurrección y revolución en la lucha de clases entre el oprimido trabajador urbano-campesino y la fuerza dominante de la burguesía. TAGS:undefined
Así, escribe Engels en el artículo revolución y contrarrevolución en Alemania de 1852; “La insurrección es un arte, lo mismo que la guerra o cualquier otro tipo de arte, y está sujeta a ciertas reglas que, cuando se las olvida, ocasionan la ruina del partido que no las respeta.”
Continua nuestro autor ampliando sus conceptos sobre la insurrección; “La insurrección es una ecuación con magnitudes altamente indefinidas, cuyo valor puede modificarse cada día. Las fuerzas combativas contra las que hay que actuar tienen de su parte la ventaja absoluta de la organización, la disciplina y la autoridad tradicional; si los insurrectos no logran reunir numerosas fuerzas contra el enemigo, serán derrotados y aniquilados. En segundo lugar, una vez iniciada la insurrección, es menester obrar con la mayor determinación y pasar a la ofensiva”.
Engels sigue escribiendo; “La defensa es la muerte de toda insurrección armada; en ella sucumbe antes de haber medido sus fuerzas con el enemigo. Es preciso tomar por sorpresa al adversario, mientras sus fuerzas están aún dispersas, hay que procurar obtener cada día nuevas victorias, aunque sean pequeñas; es preciso mantener el ascendiente moral logrado por el primer triunfo de los insurrectos, saber atraer a los elementos vacilantes, que van detrás de los más fuertes y siempre suelen colocarse al lado de la parte más segura, hay que obligar al enemigo a retroceder, antes que pueda reunir sus fuerzas para el ataque. En una palabra; actúa de acuerdo con las palabras de Danton, el maestro más notable conocido hasta la fecha en problemas de táctica revolucionaria: de laudace, de laudace, encore de laudace!” (de la audacia, audacia, siempre la audacia).
Por su parte Vladimir Illich Ulianov –Lenin-, el revolucionario que cambio la actuación de los bolcheviques en la situación de la revolución burguesa en Rusia de 1917 y paso a la conquista del poder con las masas obreras y campesinas, sostiene que; “Para poder triunfar, la insurrección debe apoyarse no en una conjuración, no en un partido, sino en la clase más avanzada. Esto en primer lugar.
“La insurrección debe apoyarse en el auge revolucionario del pueblo. Esto en segundo lugar”.
“La insurrección debe apoyarse en aquel momento de viraje en la historia de la revolución ascensional en que la actividad de la vanguardia del pueblo sea mayor, en que mayores sean las vacilaciones en las filas de los enemigos y en las filas de los amigos débiles, a medias, indecisos, de la revolución. Esto en tercer lugar”.
“Estas tres condiciones, previas al planteamiento del problema de la insurrección, son las que precisamente diferencian el marxismo del blanquismo”.
“Pero, si se dan estas condiciones, negarse a tratar la insurrección como un arte equivale a traicionar el marxismo y a traicionar la revolución”. (Lenin: el marxismo y la insurrección)
Por tanto, la insurrección no es un juego, es un estado en la lucha que llevan los explotados y el partido que la dirige, debe estar en condiciones de llegar hasta el final, caso contrario la derrota es inminente.

Crisis y decadencia
El capitalismo-imperialismo chorrea sangre
La civilización capitalista llego a su cenit y entra en crisis y en decadencia, esta decadencia busca por todos los medios impedir; aplicando salidas de carácter democrático-electoralista-autoritario, contra los pueblos de menor desarrollo relativo, produciendo las matanzas y las invasiones territoriales, potenciando los fanatismos religiosos, con la intención de evitar el surgimiento de la conciencia de clase revolucionaria, que, implemente el marxismo como método de análisis y praxis de transformación de la civilización capitalista a la civilización socialista.
Entienden que el enemigo único y principal sigue siendo el comunismo, por ello implementan programas “político-militar-cultural” que llevan a los pueblos a optar por la teocracia-nacionalista, ejemplo, Irak, Siria, Afganistan, Libia; y la represión ideológica-cultural – en los países centrales del capitalismo y en la periferia- (caso Colombia), como mecanismo de contención, para permitir que el capitalismo siga manejando el proceso económico y social; en lo que denominamos el capitalismo-imperialismo.
Más que nunca esta adecuado la terminología que utilizo Mandel, para referirse a los grupos que surgían en Latinoamérica, en el entramado mundo de la fuerza económica como base de control del poder, la lumpemburguesia.
Los gánster, y bandidos de todos los colores y pelajes, narcotraficantes, contrabandistas, usureros, buitres financieros, han superado la vigencia de la burguesía industrial y el bandidaje a-cultural (sin cultura) ha tomado la posta del capitalismo y esto lo lleva a su crisis terminal como civilización. “El capital no es una cosa, es una relación social entre personas a las que sirven de vehículo las cosas”. (Marx, El Capital, Tomo I, moderna teoría de la colonización).
Las 600 (seiscientas) grandes corporaciones que dominan el mundo, se van convirtiendo en estructuras de carácter militar con sus guardias privados (Parapoliciales y paramilitares) y la implementación de las invasiones de mercenarios como punta de lanza, para evitar el compromiso de la fuerza principal -ejercito oficial de los estados- en la guerra sucia, utilizan las empresas que venden la muerte como su servicio principal de acumulación de capital. TAGS:undefined
El caso Blackwáter (Aguas negras) -operaron en Irak con participación directa en la masacre de Falluya, y es considerado por el “complejo militar-industrial” estadounidense, como una auténtica revolución en temas militares- que haciendo honor a su nombre, recorre el mundo cual ave negra de la destrucción, chorreando sangre de los trabajadores de todas partes, para que el capitalismo-imperialismo permanezca a pesar de su decadencia final.
La expansión de los imperios se caracteriza por el terrorismo masivo. Así la civilización greco-romana utilizo esta vía debido a su aplastante superioridad. El capitalismo imperialismo en su expansión utiliza el terrorismo masivo quebrando todo principio de humanidad y pulverizando la soberanía territorial y cultural de los pueblos.
“Cada capitalista desplaza a otros muchos. Paralelamente con esta centralización del capital o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso de trabajo, la aplicación técnica consciente de la ciencia, la explotación sistemática y organizada de la tierra, la transformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables solo colectivamente, la economía de todos los medios de producción de un trabajo combinado, social, la absorción de todos los países por la red del mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista. Conforme disminuye progresivamente el número de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan este proceso de transformación, crece la masas de la miseria, de la opresión, del esclavizamiento, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, cada vez más numerosa y más disciplinada, más unida y más organizada por el mecanismo del mismo proceso capitalista de producción. El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Este salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados”. (Carlos Marx; El capital - tomo I, proceso de acumulación del capital).
No existe libre concurrencia en los mercados de consumo, existe el monopolio de las corporaciones y la economía se mueve en base a bloques en la incesante competencia entre iguales en la búsqueda de imponer su hegemonía, en este sentido transcribimos a Lenin cuando describe como el capitalismo y los monopolios corporativos operan en esta etapa; “Es muy importante precisar aquí que este cambio es debido únicamente al desarrollo inmediato, a la extensión, al prolongamiento de las tendencias más profundas y esenciales del capitalismo y de la producción mercantil en general”.
Y sigue Lenin; “Los cambios crecen, la gran producción aumenta. He aquí las tendencias bien marcadas que se han observado, en el curso de los siglos, en el mundo entero. Ahora bien, en cierto grado del desarrollo de los cambios, del crecimiento de la gran producción, que fue alcanzado, más o menos, en los albores del siglo XX, el movimiento comercial ha determinado una internacionalización del capital, la gran producción ha tomado tales proporciones que ha sustituido la libre concurrencia por los monopolios”.
Continua escribiendo Lenin, dándonos la razón que es muy difícil hablar de soberanía de los países con la abrasante presencia del capital financiero a nivel global; “Lo que resulta típico en este tiempo no es el hecho de la "libre" concurrencia de varias industrias en el interior de cada país o entre diferentes países, sino el de sindicatos de fabricantes, de trusts propietarios de monopolios. El "soberano" actual es el capital financiero, particularmente móvil y elástico, cuyos hilos se extienden por cada país y sobre el plano internacional, de carácter y sin relaciones directas con la producción que se concentra con notable facilidad y que está ya extremadamente concentrado, puesto que son algunas centenas de multimillonarios y millonarios quienes tienen positivamente entre sus manos la suerte actual del mundo entero. (Fuente: Lenin: Prefacio del libro: El imperialismo y la economía mundial de Nicolai Bujharin, 1915).

Vanguardia Política Organizada (VPO)
El partido se define como la vanguardia política organizada (VPO) que lleva adelante su línea revolucionaria, en un avance sostenido con las bases, en la consolidación de la conciencia de clase y de la fuerza moral y política de los campesinos, de los obreros y de los desaparecidos sociales, en confrontación con el modelo que ha generado la situación presente en el Paraguay y a nivel mundial.
La vanguardia, no es una simple declaración de intencionalidad, sino la aplicación en la práctica, -en donde se traduce realmente la línea política de cualquier organización- de los principios teóricos del marxismo y del leninismo como soportes de la lucha de clases y la búsqueda de la conquista del poder político, y hacer que los explotados se eleven a la condición de sujetos políticos económicos, desarrollando la democracia proletaria y definitivamente lograr la plena libertad.
Al establecer el Francismo como línea revolucionaria de clase y con identidad socialista, quebramos el olvido y la descalificación que por muchos años han vertido sobre la figura de José Gaspar de Francia y la revolución radical del Paraguay, pues, al decir de Lenin sin una organización revolucionaria y sin práctica revolucionaria no hay revolución.
El proceso histórico de la emancipación del proletariado (urbano y campesino) y de la fundación de un nuevo orden social deriva de la lucha de clases.
Toda lucha de clases es lucha política, o sea, es una lucha por la conquista del poder político y la dirección de un nuevo estado.
Por consiguiente, el órgano que conduce la lucha de clases a su victoria final es el partido político de clase, único instrumento posible de la insurrección revolucionaria primero, y de gobierno después. (Tesis, 2º congreso del Partido Comunista del Paraguay, agosto de 2010).

Conclusión
-La praxis revolucionaria señala el camino de las fuerzas sociales, conviene recordar que la lucha revolucionaria está lleno de riesgos, por ello quien asume esta posición debe estar plenamente consciente de lo que ello implica.
-Fortalecer cada vez más la conciencia de clase revolucionaria y encaminarlo en la concreción revolucionaria de la toma del poder.
-Los trabajadores existen en la medida que asumen la lucha de clases.
-El capital debe entenderse como una relación social entre los hombres; una relación que permita a un propietario de capital apropiarse de una plusvalía.
-El valor de la fuerza de trabajo está determinado por la cantidad de trabajo necesario, para, reproducirla, es decir, para la subsistencia del obrero y su familia.
-El proletariado ejecuta la sentencia que la propiedad pronuncia sobre si misma al crear al proletariado, del mismo modo que ejecuta la sentencia que el trabajo asalariado pronuncia sobre sí misma, al engendrar la riqueza ajena y la miseria propia. Marx.
-“Lo principal está en la organización y la disciplina del destacamento avanzado de los trabajadores, de su vanguardia, de su único dirigente que es el proletariado. El fin de este es crear el socialismo, acabar con la división de la sociedad en clases, convertir en trabajadores a todos los miembros de la sociedad, privar de su terreno a toda explotación del hombre por el hombre”. Lenin.
-El tiempo es la forma universal de la existencia de la materia. La capacidad de pensar es producto del desarrollo de la materia.
-El derecho a la revolución es un derecho histórico de los trabajadores urbanos y campesinos.
El discurso dicotómico (2 vías) de la izquierda del régimen, sobre la burguesía progresista y patriota o la burguesía conservadora; es simplemente el aura engañoso, para encaminar al proletariado urbano y campesino, al matadero de la explotación capitalista. El capitalismo, como sistema económico-social, -o sea como civilización en un todo- solo tiene para ofrecer crisis y miseria de los pueblos. TAGS:undefined

Miguel Ríos
Tesis del Partido Comunista del Paraguay
Aprobado el 20 de septiembre de 2014, en el 3º Congreso.

 

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