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La nota del 20 de julio de 1811 y la soberanía popular

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La nota del 20 de julio de 1811 y la soberanía popular

“La historia no es el punto de partida del desarrollo social, sino el resultado del mismo”. TAGS:

La base de la existencia del paraguay como país independiente hay que entenderlo a partir de la redacción de la nota del 20 de julio de 1811 y la posterior remisión a Buenos Aires, fijando la posición que el Paraguay desde ese momento asume, y la misma reacción de la junta de Buenos Aires, que busca por todos los medios a su alcance, lograr que el paraguay revea su postura y se avenga a seguir siendo parte del Virreinato del Río de la Plata, ahora bajo la exclusiva dirección de la fuerzas económicas de Buenos Aires, y sin la intervención directa de la corona española, con graves problemas en Europa por la invasión napoleónica a España y la seria influencia que va tomando la presencia británica en las tierras conquistadas por los españoles con la cruz y la espada.

Este documento fundamental del Paraguay es su base política, económica, jurídica y de soberanía, no se puede entender al país sin este documento, cuando se habla de soberanía, de libertad de comercio, de libre navegación de los ríos, de la integración regional en una confederación, -y aquí es bueno insistir para evitar malas interpretaciones y o capciosas- respecto del planteamiento de la confederación, no es una aceptación del “federalismo” que es otra cosa, sino la “confederación de las provincias” en un intento de fortalecimiento de la unión de la región, ante la agresión de poderes imperiales en la búsqueda de apropiarse de los recursos y el manejo de la región.

Muchos historiadores del Río de la Plata plantean que Francia acepta el “federalismo” y que fue un error no haberse dado cuenta de ello para los intereses porteñistas, eso es una cuestión totalmente discutible, cuando que la nota del 20 de julio de 1811 es bien concreta en este tema de  la confederación, eso significa mantener la soberanía en base a una integración en la región y el respetar los limites de cada uno en materia de territorialidad.

Pero aquí existe un antecedente contradictorio entre federalismo y confederación. Pues, en el tratado del 12 de octubre de 1811, Francia acepta el término “federación” y constituye una referencia en dos artículos de dicho tratado donde se menciona la intención de participar en la federación. Eso es así, pero la base esencial de la existencia del paraguay independiente es la nota del 20 de julio.

El tratado del 12 de octubre de 1811 entre el paraguay y la junta de Buenos Aires es la plasmación del reconocimiento  de la independencia de la provincia del paraguay, que ya es el resultado de la nota contestación de la Junta de Buenos Aires  del 28 de agosto de 1811, donde se acepta los términos de la nota del 20 julio, con una objeción referente a los limites del territorio del Paraguay y el intento de Buenos Aires de apropiarse de Candelaria, actual misiones.

El proceso de incidencia de las fuerzas dominantes, muestran que siempre se intento hacer prevalecer los intereses y el poder del capital, y es aquí la gran tarea de Francia, pues él se juega por la soberanía y la autodeterminación del pueblo, con la hegemonía de una clase, los pobres, los condenados de la tierra, aniquilando a la oligarquía colonial y criolla.

Efraín Cardozo uno de los mas respetados intelectuales del Paraguay, afirma en un discurso en el parlamento lo siguiente;- “… pero cada uno de las dictaduras y presidencias absolutistas que rigieron el país desde 1814 hasta 1870, reconoce un límpido origen popular” …”Francia y los López fueron ungidos de acuerdo con cartas constitucionales, por asambleas populares que interpretaron el enérgico anhelo colectivo de encauzar todas las energías de la raza en el solo y único sentido de la defensa y consolidación de la independencia nacional. Esos gobernantes traían ese mandato, nacido de los más profundo del alma paraguaya, y tenían que cumplirlo, pese a quien pese, costare lo que costare”. (Fuente: Cámara de diputados, sesión extraordinaria, 28 de febrero de 1939).

El ideal de la justicia social, esta en el contenido esencial en la lucha, y el espíritu del pueblo que entrega su cuerpo y vida en pos de la soberanía de los condenados de la tierra, y hacer que las minorías elitistas sean desplazados de sus privilegios, y que la democracia revolucionaria, sea puesta en practica,  en el ejercicio del poder popular y lograr que la revolución se proyecte al universo latinoamericano.

Las fuerzas productivas se concentran en la clase desposeída –agricultores asalariados, vasallos, mestizos, peones de estancias, siervos de la tierra, pequeños productores tenedores y propietarios, etc.- y esta asume su papel y logra que esas fuerzas productivas marquen el rumbo revolucionario del paraguay de Francia y logren los beneficios de la alimentación, la educación, la salud, y el proyecto cultural que naturalmente genera una transformación en el manejo del poder.

Haciendo que la fuerza revolucionaria se objetive en la planificación económica, la defensa de la total independencia, la protección de los recursos naturales, el reconocimiento a las naciones originarias y los acuerdos con los mismos, en la construcción de una identidad del paraguay revolucionario.

Acabar con la división de clases y la desigualdad derivada de ella al decir de Marx; y Francia lo logra, luego de los enfrentamientos entre las líneas porteñistas, españolistas y los independentistas, prevaleciendo una clase, la de los pobres, los condenados de la tierra, y constituyen la fuerza revolucionaria del francismo.

Todas las decisiones del Dr. Francia se dirigen a constituir en organización política que le de a los paraguayos una estructura de Nación organizada…. Esa Republica del Paraguay como Estado es en la  filosofía del dictador, molde o crisol que nos permite a los paraguayos constituirnos en  comunidad nacional, aspiración a la cual se llegará por aquellos pactos político y  social tras el proceso de la vana pretensión de convivencia, de etnias desorganizadas sin voluntad política antes de los mismos. El pacto o contrato político y social es de fundamental importancia en la estructura que el Dictador Francia le daba al Paraguay porque es el origen del Estado y este el de la Comunidad Nacional.” (Adriano Irala Burgos, Estudio sobre la figura del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. Crónica Histórica Ilustrada, Editorial Quevedo, 1996).

Aquí es importante apuntar que no existe un contrato social, o pacto social, como se describe en la cita, sino la imposición de una clase sobre la elite dominante, desde la invasión española y los descendientes de estos y los criollos que son la fuerza dominante y productiva del paraguay, en la independencia estas tendencias se enfrentan y triunfa la fuerza mayoritaria de los condenados de la tierra, que tiene a la figura resaltante -del proceso de lucha encarada contra la colonia-, a José Gaspar de Francia. 

Básicamente el contrato social, de acuerdo al planteamiento de Rouseau, es la sesión de la sociedad de una parte de sus derechos buscando “equilibrar” los intereses de los sectores sociales y constituye el “estado un aparato superestructural” por encima de las clases, o sea, conviven los explotadores y los explotados; y en el francismo esto quedo pulverizado, por ende, los explotados de la tierra se convirtieron en clase dominante y se ejerce la dictadura como el medio de garantizar, que los privilegios no resurjan y los miembros de las clases oligárquicas son abolidas y se extinguen.

A partir de esta situación social es que se puede entender el francismo como la radical revolución del siglo XIX, y no es posible encontrar algo igual en todo el proceso latinoamericano, hasta llegar al siglo XX y la revolución cubana, que tienen características propias, por la incidencia de las fuerzas productivas del capitalismo como hegemonía indiscutible a nivel continental, -partiendo de la consigna Monroe de 1823: “America para los americanos”- y la aplicación de la ciencia marxista –a la revolución cubana- en su desarrollo y contenido fundamental.

La ebullición y la influencia que ejercen los caudillos y tiranuelos de poca monta en todo el continente, constituye preocupación para la consolidación de la revolución en el Paraguay, Francia toma esto con mucho cuidado, y decide aplicar una política de no intervención en los asuntos internos, por la poca claridad en los planteamientos que realizan los personajes y personajetes que aparecen en escena, y la evidente influencia que ejerce el imperio británico en la región, con su ayuda económica y la notable capacidad productiva de la revolución industrial en Inglaterra, y la necesidad de controlar regiones caracterizadas por contar con abundancia de materia prima y la posibilidad de negociar con estos centros productivos primarios y lograr encasillarlo como tal, y hacer que se conviertan en consumidores de la producción industrial del capitalismo, que esta en un proceso de expansión y de hegemonía a nivel mundial.

Dice Marx en sus tesis sobre Ludwig Feuerbach que “la vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo encuentra su solución racional en la practica humana y en la comprensión de esta practica”.

En el transcurrir de los acontecimientos encontramos que Francia fue entendiendo y comprendiendo la practica humana en la búsqueda de satisfacer los intereses de clase, y en este caso, del papel que juegan en el continente los libertadores y caudillos, que aparecen como hongos y que cual tormenta de verano, fueron dejando a su paso “anarquía-liberal” y desaparecían en el horizonte de la decadencia y el corto-placismo economicista.

La revolución del paraguay se proyecta en el tiempo histórico y cobra fuerza a medida  que las fuerzas productivas de los condenados de la tierra, se convierten en la base de la clase dominante y tiene a su figura en el mas honesto de los honestos, que logra eliminar los privilegios del amiguismo, del compadrazgo, del cuñadazgo, de la clerecía represora, de las logias masónicas, que indudablemente tienen y siguen teniendo gran influencia en el manejo del poder y de los privilegios, que otorga este poder, en todos los estamentos que hacen al funcionamiento de la sociedad de clases.

Al fin han pasado esos desgraciados tiempos de opresión y tiranía. La obscuridad en que yacíamos ha desaparecido y una brillante aurora empieza a descubrirse en nuestro horizonte”. En este párrafo del discurso de José Gaspar de Francia en la apertura del congreso de 1811, tenemos la idea principal del nacimiento de un nuevo país, de una nueva forma de encarar la justicia social y la redención de los condenados de la tierra, el paraguay ha vuelto de su letargo de esclavitud hacia el horizonte revolucionario.

Y esa revolución se concreto y llevo a sostener la fuerza de la republica ante los intentos de destruir esos principios revolucionarios y lograr que la burguesía vuelva a tener el control del poder en el Paraguay. 

Muchas conspiraciones tuvo que enfrentar la revolución francista, desde sus comienzos, el intento de golpe de estado ya en 1814 de Pedro Juan Caballero, que no se concreto pues, Fulgencio Yegros, el militar de mayor prestigio en la milicia y en las capas sociales de la burguesía colonial, no estuvo de acuerdo y dijo que Francia llevaba las de ganar, con todo el apoyo del pueblo que tiene y que un conflicto de esa naturaleza no traería ninguna solución.

El pueblo en armas apoyaba a Francia y esta situación obligo a los conspiradores posponer su intento y aceptar el congreso de 1814.

La oligarquía, que ya sentía su desplazamiento del poder, presagiaba que el congreso daría el mazazo final sobre ellos, y así ocurrió, con la decisión del pueblo de establecer el gobierno unipersonal, y luego designar un dictador para ejercer ese gobierno unipersonal a favor de la mayoría de campesinos, chacreros, peones, sirvientes, desaparecidos sociales, etc.

El congreso de 1814 estableció la convocatoria del siguiente congreso de 1816 y estableció la cantidad de 250 delegados que deberían participar de las deliberaciones y decisiones ha tomar, pues, la producción agrícola era la prioridad y no era necesario que participaran mas de esa cantidad en un gobierno claramente clasista y en donde la oligarquía hispana y los criollos, seguían insistiendo en la eliminación de José Gaspar de Francia, del control del poder y restablecer la antigua explotación de lo condenados de la tierra y hacer que el Paraguay se acople a los planes de Buenos Aires.

Las aristas del proceso del francismo corresponde ser analizado cuidadosamente en su contexto histórico e interpretarlo en el marco del materialismo histórico, para encontrar los mecanismos y las coincidencias en su crecimiento como conciencia de clase, y el posterior desarrollo que tuvo el continente, y la guerra de la triple alianza que trajeron los capitalistas y los defensores de la civilización del libre comercio contra el Paraguay.

En la conspiración de 1814-1815 se menciona a Artigas como a uno de sus propulsores ante la negativa de Francia a avenirse en aliado contra los unitarios de Buenos Aires y lograr que la federación tenga plena vigencia, al decir de Artigas.

Artigas insiste ante Yegros que tome las riendas del poder y terminen desplazando a Francia, para unirse a las fuerzas de la banda oriental. Esa conspiración tampoco tuvo éxito, por la nula aceptación en la población, de un evento que vaya en contra de sus intereses, no era Francia solo el problema, era el pueblo que no consentía esa conspiración y no brindo su apoyo, la masa estaba comprometida en la construcción revolucionaria.

Si Francia no contaba con el apoyo del pueblo, no tendría posibilidad de desarrollar la revolución en el Paraguay, y la oligarquía militar, ganadera y especuladora hubieran logrado sus propósitos, si el pueblo se mantenía indiferente ante los acontecimientos, recordemos que es el pueblo quien nombra a Francia y le brinda su apoyo decisivo contra las minorías privilegiadas, por ello, que la conspiración de los notables no prospero y fue aplastado en 1820.

Conocida como la “conspiración del viernes santo”, era el día que debían de asesinar a Francia y tomar el poder, y hacer que se restituya a la oligarquía desplazada, y que se estaba extinguiendo, después de la conspiración del viernes santo, definitivamente la clase privilegiada se extinguió del Paraguay y termino la vigencia de la propiedad privada como señal y símbolo de coexistencia del mundo burgués colonial.

El terreno esta desmontado; ahora es preciso cultivarlo, sembrando las semillas de nuestra futura prosperidad”. Es otra de las frases de Francia y eso se aplico en la practica de la revolución del Paraguay, se confisco a todos los conspiradores y sus bienes pasaron a formar parte de los bienes del estado, se organizo las estancias de la patria, las chacras comunitarias, los cultivos intensivos, para prever la carestía, y la asistencia directa de los mas carenciados de la población campesina y urbana, se logro la construcción de viviendas populares para los que carecían de ella, el pleno empleo en el paraguay, que en Europa de la época ni soñaban, la revolución agraria, no solo la reforma de cambiar el sentido de la tenencia de la tierra, sino, la revolución en la planificación productiva y la capacidad que tuvo el paraguay de lograr dos cosechas al año, cuando que la media era apenas de una cosecha por año en todo el continente, la superación  del hambre, la solidificación de la educación básica laica, logrando que los niños asistan a clase y el estado provea de los bienes necesarios para el normal desarrollo de las clases y la enseñanza.

La eliminación del poder de los sacerdotes y obispos, y el manipuleo característicos que estos llevan en contra del pueblo, hicieron que la revolución los hiciera  dependiente del estado revolucionario y José Gaspar de Francia se constituye en la máxima autoridad y la misma se vuelve nacional.

La revolución agraria y productiva del francismo es la vía que debemos recuperar para el Paraguay del siglo XXI, y aplicarlo con todas las ventajas que ofrece la ciencia y la tecnología, en la industrialización; pues, existe un amplio espectro mundial para colocar la producción con valor agregado al alcance de la población mundial.

La conquista de la primera victoria solo se consolida mediante la segunda victoria del partido mas radical, una vez conseguido esto, y con ello lo necesario por el momento, los radicales y sus éxitos desparecen nuevamente de la escena”. (Federico Engels: Introducción a la lucha de clases en Francia)

Desde una perspectiva marxista, quiere esto decir que la libertad de los pueblos y la emancipación de las clases explotadas sólo pueden conseguirse mediante la extinción histórica del colonizador simbolizado en la corona (Estado), en cuanto espacio material de sometimiento y apropiación de riquezas de los países colonizados y esclavización de sus habitantes, dando al principio de Marx que nos habla de la acumulación originaria del capital, por ello, la independencia rompe con el desarrollo de la ley del valor-trabajo-explotación controlado por la burguesía colonial, y la burguesía criolla, que intenta asumir ese papel en el proceso de la independencia y seguir con la acumulación bajo nuevas reglas de dominio.

Dado que el poder, en la forma de Estado es la forma política del capital geográficamente localizado, -en este caso America latina y particularmente el Paraguay- por eso mismo, la emancipación del trabajo -en su triple expresión de sexo-género, de nación y de clase- es inseparable de la extinción del Estado colonial.

En el Paraguay se llego al proceso de la total independencia y la soberanía popular, con la dictadura de José Gaspar de Francia, lográndose la eliminación de la clase antigua dominante y sus descendientes criollos.

Al interpretar el proceso histórico, la dialéctica nos brinda la fuerza de la clase en la lucha por la patria revolucionaria y el ejemplo de un pueblo que prefirió sucumbir antes que entregar su soberanía.

La memoria de los muertos presionan sobre los vivos; “la autodeterminación, la soberanía y la dignidad de los pueblos, no pueden negociarse, son inherentes a la impronta de cada pueblo, en su proyección revolucionaria en busca del pleno desarrollo”.

“El conocimiento, no es resolución intelectual de problemas, sino comprensión de la marcha de la historia, que va acompañada de un esfuerzo practico revolucionario”.

Miguel Ríos

Octubre de 2011-10-26

 

 

 

 

 

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Comentarios La nota del 20 de julio de 1811 y la soberanía popular

wow..!
interesante...gracias me ayudaron mucho en mi trabajo :)
Ana Ana 10/10/2013 a las 23:55

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