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Los niños del hambre

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Los niños del hambre

Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Rebelión

El hambre entendida como el vacio en el estomago convierte al cuerpo humano en vulnerable a cualquier enfermedad o padecimiento y lo expone a la muerte evitable. El hambre representa el inequívoco fracaso del modelo neoliberal y su correlato la democracia de mercado. Del hambre es victima 1 de cada 7 habitantes del planeta, responde a un sistema calculado, a una estrategia que golpea el cuerpo de los débiles y afecta el sistema humano. Es creada por financistas, banqueros, políticos, militares y en general por la pequeña elite de población que se ha hecho a la posesión de las riquezas colectivas, eliminando la posibilidad de acceso al derecho a los mínimos recursos vitales a 965 millones de personas, sobre las que avanza un genocidio silencioso, a la vista de todos.

En los cuerpos debilitados por el hambre se refleja el retroceso en las garantías para realizar derechos. A sus depositarios, los hambrientos, el capital los convierte en sus desechos o en simples apéndices para practicar las violencias. Sobre el cuerpo de los niños y niñas que padecen hambre recae con mayor intensidad la furia de múltiples violencias institucionales y mafiosas. La mayoría de hambrientos, pasa de la niñez a la juventud sin haber tenido la posibilidad de visitar un museo, una biblioteca, un cine o ingresado a un parque de diversiones, pero en cambio ya han sido utilizados para integrar un ejército de mendigos, ser informantes, empuñar un arma, o también para robarles sus órganos, ser violados, ser convertidos en adictos a las drogas o el alcohol, o asesinar.

En Colombia el hambre estructural de niños y niñas constituye una tragedia de gran magnitud. Más de dos millones son víctimas del desplazamiento forzado [1] , y de ellos uno de cada dos perdió o vio morir a su padre en la interminable guerra, otro millón está afuera del sistema escolar [2] y otros cientos de miles desertan del sistema por consecuencias de pobreza, aunque algunos se quedan en las aulas no por el aprendizaje si no por el refrigerio diario para saciar el hambre, que socava las bases de otros derechos asociados a la vida con dignidad (salud, vivienda, agua potable, vacunación, prevención de enfermedades, ocio, cultura, deporte.

La niñez con hambre representa a las víctimas de un genocidio en marcha. Unicef calcula que cada año mueren por desnutrición en Colombia cerca de 20.000 niños/as entre cero y cinco años [3] , lo que resulta vergonzoso en el segundo país con mayor producción de arroz en América Latina [4] , (más de 25.500 millones de toneladas por año) [5] ; con una producción de leche superior a 18 millones de litros diarios [6] , que alcanzaría para alimentar tres veces a toda la niñez del país y donde hay dos vacas que generan leche y carne por cada niño/a. Es también el país con mayor cantidad de agua dulce de A.L, pero el único en el que mueren por lo menos 3000 niños/as cada año por carencia de agua apta para el consumo humano.

La desnutrición crónica, entendida como la carencia de nutrientes hace parte del ciclo del hambre y afecta a 12 de cada 100 niños/as colombianos, que sobreviven con desechos y deambulan sin presente, sin futuro como imagen del cuerpo viviente saqueado de todo, de sus deseos, de sus esperanzas, de sus derechos. En las grandes y medias ciudades aparecen en las esquinas, en los semáforos, en las alcantarillas, siempre buscando una oportunidad para saciar el hambre. A pocos metros del palacio presidencial, en las puertas de los bancos, o los escalones de las catedrales están a la vista de todos. Muchos inhalan un pegante que les ofrece una muerte lenta, que no los alucina si no que les alivia el hambre, los convierte en Zombis, los mata lentamente. La desnutrición afecta el crecimiento, la talla, el peso [7] y si bien todos no van a morir, sí sufrirán física y mentalmente por la desnutrición, son lisiados de esta guerra social indolente, carecen de las vitaminas y minerales esenciales, yodo, vitamina A, hierro o agua potable [8] , que les permita vivir con dignidad.

Un millón y medio (1.500.000) de niños y niñas víctimas del hambre y la pobreza están raptados en contra su voluntad por el mercado, han sido reclutados por empresarios y mafiosos para reproducir el capital, son sometidos a las reglas del modelo de acumulación del que son el eslabón mas dócil y mas débil. De este millón y medio de niños y niñas raptados por el mercado dos de cada cuatro no reciben remuneración, uno recibe alguna paga y al otro se le llama independiente. El hambre los convierte en botín de las mafias, en presa de los abusos, en víctimas de la violencia sexual, del sistema escolar, del sistema de salud, de los sistemas de protección y sus instituciones represivas, de empresarios y de sectores políticos. Los generadores del hambre, a la luz de los derechos también deben responder ante Cortes de Justicia porque el desastre humano no ocurre por falta de alimentos, sino por los obstáculos impuestos por el capital que causa la pobreza y lesiona la humanidad.

De ese millón y medio de niños/as 1 de cada 10 es combatiente o informante en el conflicto armado [9] , en donde muchos dicen que encuentran más seguridad para sus vidas y para saciar el hambre que en las inseguras calles de las ciudades. Las expectativas de sobrevivencia son mayores con un fusil en la mano que limpiando parabrisas o expuestos a las limpiezas sociales. El mayor número de niños y niñas en organizaciones armadas ha actuado con paramilitares, quienes a la vez han cometido el mayor número de asesinatos, violaciones y vejámenes contra ellos. Se calcula que un 10% de los asesinatos cometidos por paramilitares ha sido de niños [10] . Solo en la última década asesinaron a más de 3000 y a otros miles les enseñaron técnicas de barbarie, los enseñaron a cambiar de bando, a traicionar, a mutar en la guerra. Muchos actúan hoy en las nuevas bandas sin fusiles ni uniformes, son informantes, vigilantes o trabajadores al servicio de la muerte.

Razones suficientes para pedirle al Estado en esta época de movilizaciones y voces por la paz que libere del hambre a los niños de la guerra económica y social y les ofrezca oportunidades para que lleven la vida con dignidad.


NOTAS:

[1] www.acnur.org /situacioncolombia. Caracol.com, junio de 2007.

[2] www.eltiempo/2007/un millón de niños por fuera del sistema escolar

[3] Nils Kastberg, Dir. UNICEF, A.L

[4] www.elcolombiano.com www. colombia guias.com/agricultura- arroz .

[5] W2.groterra.com

[6] portal.fedegan.org

[7] Informe Progreso para la infancia, ONU 2012

[8] Ann Veneman, UNICEF.

[9] Tribunal Internacional, Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza, Misión Diplomática Internacional Humanitaria.

[10] Reporte Internacional: Infancia Colombiana afectada por la guerra 2005-2010, presentado a CRIN, Londres.

Tomado de rebelion, 7 de octubre de 2012.

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