Avisar de contenido inadecuado

El miedo a la revolución

{
}

EL MIEDO A LA REVOLUCION

Tesis para el IV COLECTIVO DE JOVENES TAGS:

“…si el partido se diluye con la masa, lo que resulta es que el partido se pone a la cola de las partes retrasadas y entonces comienza a entrar en el economicismo. Hace buenos enfoques cortos sobre las necesidades inmediatas, pero no sobre lo revolucionario: comienza a acortar la misión del partido porque creyendo que está interpretando a las masas, lo que está interpretando son sólo los intereses inmediatos necesarios de las masas, sus intereses de corto plazo, sin ligarlos a los intereses generales de la revolución”. LENIN.

Introducción


La humanización del capital es una utopia, plantear aquello es sencillamente renunciar al principio revolucionario, es decir a la teoría de Marx, al desarrollo de la lucha de clases revolucionaria de Lenin y Trotsky, y demás compañeros bolcheviques, y por ello  –por ética- la izquierda amarilla no debería utilizar la definición de marxistas-leninistas, en los discursos reformistas y estalinistas en la practica.

Pues si  decimos marxistas, leninistas debemos ser mínimamente coherentes y aplicar lo que estos grandes teóricos y políticos revolucionarios han legado a las fuerzas revolucionarias, y no falsear al marxismo y al leninismo al mejor estilo de José Stalin y sus panegíricos obsecuentes, que han dañado gravemente y se han convertido en los sepultureros de la gran experiencia revolucionaria de los obreros y campesinos de la Rusia de 1917.

Toda la lacra teórica de la intelectualidad farisea internacional, siguen dañando la fuerza revolucionaria de las masas explotadas, al intentar hacer desaparecer al marxismo y al leninismo, -con las excepciones que hacen la regla- como la base teórica de la lucha revolucionaria, y posicionar el hibrido génesis de la ciudadanía y de la fastuosidad discursiva de la participación en las cuestiones de la democracia burguesa.

Es bien sabida la posición de LENIN hacia los intelectualoides cobardes que buscan apañar la tragedia que representa el capitalismo para los explotados, tratando con ello de congraciarse con la clase dominante, y que este le retribuya sus “buenos oficios” a favor del sistema, con canonjías.

Es lamentable leer propuestas totalmente descabelladas, -que plantean los izquierdosos- en contra de la lucha de clases, y de la construcción revolucionaria de la toma del poder por los explotados urbanos y campesinos.

Se refleja un temor y una cobardía típica de los esquiroles que medran en la mesa de la burguesía. La unidad de clase y la conciencia revolucionaria resultan inconcebibles, sin la existencia de un partido político revolucionario, con una ideología autónoma y antagónica a la civilización del capital.  Escribe Lenin  “…relajados por el escepticismo, atontados por la pedantería, propensos a los discursos de arrepentimiento, los que se cansan pronto de la revolución,  sueñan con su entierro y su sustitución por una prosa constitucional, como una fiesta. Les convendría aprender del teórico –guía de los proletarios- la fe en la revolución, el arte de llamar  a la clase obrera a defender hasta el final sus tareas revolucionarias inmediatas y la firmeza de carácter que no admite lloriqueos pusilánimes ante cualquier revés  temporal que la revolución pueda sufrir”. (LENIN; Prologo a la edición de la cartas de kugelmannn, 5 de febrero de 1905).

Todo aquello que niega la lucha de clases es cualquier cosa menos marxismo, nada que ver con socialismo científico, con dictadura del proletariado, por ello el izquierdismo en el paraguay es liberalismo, anarquismo, entreguismo matizado por la retórica estruendosa que se convierte en hojarasca que lo lleva el viento capitalista. “La doctrina de Marx ha fusionado en un todo indisoluble la teoría y la practica de la lucha de clases. No es marxista el que, para justificar el estado de las cosas, deforma una teoría que considera objetivamente la situación, el que llega hasta querer adaptarse los más pronto posible a cada declive temporal de la revolución, y trata de renunciar lo más pronto posible a las ilusiones revolucionarias para entregarse a pequeñeces reales”. (LENIN, prologo a la edición de las cartas de Marx con Kugelmann, 5 de febrero de 1907).

EL MANIFIESTO COMUNISTA

La obra política literaria mas extraordinaria generada por Marx y Engels, resultado de las discusiones con los obreros de la Europa del siglo XIX y la expansión a nivel mundial del capitalismo, teniendo a Inglaterra como la fuerza principal de la mundialización del capital, es el manifiesto del partido comunista publicado en 1848.

El manifiesto es un documento tan vigente en la actualidad del siglo XXI y en la era del extraordinario avance científico y tecnológico. Leer y estudiar el manifiesto nos transporta a la enorme fuerza que representa la lucha de clases, que deben asumir los explotados, para cambiar el mundo de explotación al mundo de la solidaridad, y la capacidad de desarrollo y progreso que nos brinda la base teórica de la  revolución socialista y el desarrollo cultural para llegar al comunismo.

Cuando los panegíricos del sistema explotador, nos hablan de la globalización, como el fetiche principal del capitalismo e intentan oponer eso al marxismo, caen en un absurdo intelectual, pues es la parte que Marx analiza con meridiana precisión y la tendencia al monopolio total del capital de toda la economía; escribe que el capitalismo sin el mercado mundial no puede seguir, así como el ser humano precisa del oxigeno para vivir, el capitalismo sin el mercado mundial no puede sostenerse; escribe Marx “El vapor y la maquinaria revolucionaron entonces la producción industrial. La gran industria moderna sustituyo a la manufactura; el lugar de la clase media industrial vinieron a ocuparlo los industriales millonarios –responsables de verdaderos ejércitos industriales-, los burgueses modernos”.

La gran industria ha creado el mercado mundial, ya preparado por el descubrimiento de América. El mercado mundial aceleró prodigiosamente el desarrollo del comercio, de la navegación y de todos los medios de transporte por tierra, y a medida que se iban extendiendo la industria, el comercio, la navegación y los ferrocarriles, se desarrollaba la burguesía, multiplicando sus capitales y relegando a segundo términos todas las clases legadas por la Edad Media. (Carlos Marx, Federico Engels: Manifiesto del Partido Comunista 1848).

Las conclusiones simplistas llevan a la intelectualidad pequeña burguesa a enmohecerse sobre las reformas y la democracia participativa, en un vaivén de terrorismo de estado y de opresión legal, sobre los trabajadores urbanos y campesinos, nublando el horizonte de clase y la  fuerza del proletariado como factor antagónico al capitalismo.

Aquí citamos a Marx cuando escribe que “La población es una abstracción, si dejo, por ejemplo, de lado las clases de las que se compone. Estas clases son a su vez una palabra vacía, si no conozco los elementos sobre las que descansan. Por ejemplo, trabajo asalariado, capital, etc.”

Éstos presuponen cambio, división del trabajo, precios, etc. El capital, por ejemplo, no es nada sin trabajo asalariado, sin valor, dinero, precio, etc. Si comenzara, por lo tanto, con la población, esto sería una representación caótica de la totalidad y mediante una determinación más precisa llegaría analíticamente a conceptos cada vez más simples; de lo concreto representado llegaría a abstracciones cada vez más sutiles, hasta alcanzar las determinaciones más simples” (Karl Marx; el método de la economía política).

La unidad de clases y la conciencia revolucionaria es imposible sin una organización partidaria revolucionaria, eso esta demostrado por los hechos concretos en el devenir de las luchas obreras y campesinas, sin esta herramienta política no es posible lograr quebrar el dominio y la hegemonía del capitalismo.

La conciencia de clase es la praxis creadora del trabajador urbano y campesino, del dominio de la naturaleza y de la capacidad de transformar su entorno y la sociedad en su conjunto, logrando que el principio revolucionario sea la fuerza que nos lleve a la insurrección y la toma del poder.

LA LUCHA DE CLASES

La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases entre explotados y explotadores, entre opresores y oprimidos nos dice el manifiesto comunista, y esta relación social de dominio y explotación esta tan vigente ahora como en la antigüedad, con el avance que ha logrado la ciencia y la tecnología, y esto hace mas perfectible la explotación y por ende la acumulación de una clase de los beneficios y por supuesto, un gran sector social de los explotados no accede a la satisfacción básica de sus necesidades. Podemos citar, la alimentación, la vivienda, el transporte, la salud, el entretenimiento, la cultura, la seguridad, etc.

No se puede tapar con el dedo la realidad lacerante que afrontan los explotados en todo el mundo, las guerras de la clase dominante por el control de los recursos básicos y energéticos, la expansión geopolítica de un modelo de civilización y la disputa entre los sectores de la elite dominante, tiene a la masa obrera y campesina como victimas y parte de la misma. Pues, en todo conflicto armado son los originarios de la clase explotada los que están en el campo de batalla, ningún capitalista necesita ir con el fusil en la mano a defender e imponer sus intereses, para ello, cuenta con la mano de obra barata que compra, y es la fuerza de trabajo que se vende por la sobrevivencia y es esa gran masa la que entrega su vida en defensa de los intereses del capital.

Es aquí la importancia de la conciencia de clase y del papel de la clase explotada en su lucha por quebrar el dominio de los burgueses, y evitar para siempre las guerras y los conflictos de carácter étnico, religioso y de territorios.

La conciencia se desarrolla y permanece perenne en el conjunto social de los explotados a través de una organización revolucionaria, que tenga bien claro cual es el papel que asume y no arriar su bandera ante el mas leve viento burgués.

La lucha de clases es implementada y practicada al extremo por los dueños del poder a nivel mundial, y es cuestión de fijarnos en los conflictos para tener plena conciencia de esta realidad histórica.

La guerra de la triple alianza contra el paraguay es un ejemplo, la guerra del chaco es otro donde dos empresas petroleras hicieron que dos pueblos de hambrientos se maten para posicionar el interés de una de ellas.

Así como los conflictos permanentes en el Asia, el África, en Latinoamérica, en el caribe, donde existen recursos que el capitalismo precisa para explotar y generar mas acumulación de ganancias y disponibilidad de materias primas básicas, allí están los conflictos  y la victima de esos conflictos son los miembros de la clase explotada.

 El obrero y el campesino, -en síntesis el trabajador explotado- tienen en sus manos terminar con este concierto de destrucción y muerte que es el capitalismo, pero para ello, es necesario asumir la condición social y la conciencia de clase en lucha revolucionaria por la toma del poder y construir la cultura de la paz y de la solidaridad entre los seres humanos, y eliminar la explotación del hombre por el hombre.

Una revolución es el acto por medio del cual la clase explotada impone su voluntad a la clase desplazada, y ejerce la coacción, para impedir que resurja la contrarrevolución, y si eso no se hace, es seguro que la burguesía retomara el poder y exterminara a la revolución.

CONCLUSION

La indignación es apenas el primer paso en la lucha contra el capitalismo.

Toda la descomposición social que se produce en los países del primer mundo y la periferia, -países subdesarrollados- es la muestra más palpable de la inviabilidad del capitalismo.

La historia nos dice que la humanidad se encamina a la barbarie o al socialismo.

 

Miguel Ríos

14 de junio de 2012-06-14

{
}

Álbum de fotos de El miedo a la revolución

2 de 2

Ver fotos de El miedo a la revolución

{
}

Deja tu comentario El miedo a la revolución

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre