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"El estancamiento global y China”

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"El estancamiento global y China”: John Bellamy Foster y Robert W. McChesney

16/11/2012

Monthly Review

Cinco años después del comienzo de la gran crisis financiera de 2007-2009 todavía no hay signos de una recuperación completa de la economía mundial. En consecuencia la preocupación se ha ido desplazando progresivamente de la crisis financiera y recesión al crecimiento débil o estancamiento, lo que ha causado que algunos hablen de “gran estancamiento”.1 Actualmente se considera que la crisis financiera y el estancamiento son retroalimentan, estimulándose recíprocamente, de tal modo que la directora de FMI Cristine Lagarde requirió exigió a China un reajuste de su economía, en un discurso pronunciado en ese país en noviembre de 2011. TAGS:

La economía global ha entrado en una fase peligrosa. Predominan las retroalimentaciones negativas entre la economía real y el sector financiero. El desempleo en las economías avanzadas es intolerablemente elevado. Si no actuamos y no lo hacemos conjuntamente, podemos entrar en una espiral descendente de incertidumbre, inestabilidad financiera y colapso de la demanda global. Unas pocas economías emergentes, efectivamente, parecen haber resistido a la tendencia general, continuando su rápido crecimiento, la más notable China, la mayor economía mundial, después de Estados Unidos. Sin embargo, Lagarde advirtió a sus interlocutores chinos “Asia no es inmune” a la desaceleración económica general, “el Asia emergente es también vulnerable en el sector financiero”. Las advertencias del FMI han sido tan duras, revelando los temores generalizados de una aguda desaceleración económica china, que Lagarde hubo de tranquilizar al comercio mundial en noviembre pasado, declarando que el estancamiento probablemente no era inminente en China.

Sin embargo, las preocupaciones respecto al futuro de China son de orden general. Pocos son los observadores de la economía que creen que el ritmo de crecimiento actual sea sostenible; por supuesto muchos consideran que si China no altera rápidamente su rumbo, está abocada a padecer una severa crisis. Stephen Roach, presidente no ejecutivo de Morgan Stanley Asia, sostiene que la economía china, orientada a la exportación, ha sufrido dos impactos de advertencia: primero el declive hincado en los Estado Unidos, seguido de la gran crisis financiera, y actualmente los continuos problemas en Europa. “Los dos mayores mercados a los que China exporta tienen serios problemas y no pueden ser considerados como fuentes sostenibles de la demanda externa”.

Para evitar esa amenaza, existe el acuerdo en los círculos económicos que sugiere que la economía china debe reequilibrar la participación de las exportaciones netas, la inversión y el consumo en el PIB –alejándose de una economía que se apoya peligrosamente en las inversiones y las exportaciones, caracterizada por un déficit marcado del consumo interno y que muestra signos de una burbuja inmobiliaria y financiera. Pero la propuesta de un reequilibrio fundamental –que debe realizarse a una escala gigantesca- plantea la cuestión de las contradicciones que yacen en el centro del modelo de acumulación basado en bajos salarios que caracteriza al capitalismo chino contemporáneo junto con las divisiones entre el ámbito rural y el urbano.

La creciente protesta popular en China objetiva estas realidades abstractas, la que actualmente consiste literalmente en cientos de miles de incidentes masivos por año -amenazando con interrumpir o incluso subvertir al completo el modelo de “reforma de mercado”.5 La dependencia china de su “población flotante” constituida por inmigración interna con un nivel salarial muy bajo en la mayor parte de la manufactura dirigida a la exportación es causa de profundas fisuras en una sociedad cada vez más polarizada. Y vinculada a estas contradicciones económico-sociales –que incluyen la acumulación de enormes extensiones de tierra arrebatada a los campesinos- debe agregarse el conflicto ecológico creciente, que subraya la insostenibilidad del actual modelo de desarrollo.

Tampoco las contradicciones chinas son simplemente internas. El complejo sistema global de suministros que ha hecho de China el taller del mundo, también la ha hecho crecientemente dependiente del capital extranjero y los mercados exteriores, los que se vuelven vulnerables a cualquier disrupción de la economía china. Si se produjera una severa crisis en China se produciría una enorme quiebra en la totalidad del sistema capitalista. Como destacaba el New York Times en mayo de 2011, “El tiempo que tarde el modelo de crecimiento chino en agotarse es probablemente la cuestión más crítica que afronta la economía mundial”.6 Más importante que el ritmo, sin embargo, es la naturaleza y las repercusiones de tal desaceleración.

El estancamiento global y China

Fuente: Rebelión

Tomado de marxismo critico, 20/11/2012

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