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China: ¿La madurez del Confucianismo Político?

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14/2/2011

China: ¿La madurez del Confucianismo Político?

x Andy Yee    

La Haine

Confucio está disfrutando de un renacimiento como la ideología de Estado en China. Mao y Confucio codo con codo: ¿ironía o armonía?

Desde hace unos años, los ‘estudios nacionales’ (guoxue) centrados en el confucianismo y en la cultura tradicional, son populares entre funcionarios, expertos, estudiantes y el público en general en China.

En el extranjero, cientos de Institutos Confucio han aparecido en todo el mundo. A Confucio también se le evoca para mostrar el punto de vista de China sobre la paz, al haberse creado en 2010 el Premio Confucio de la Paz como respuesta a la concesión del Premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo. La aprobación oficial más simbólica hasta ahora tuvo lugar el mes pasado, cuando una estatua de Confucio fue inaugurada [eng] en la Plaza de Tiananmen, el corazón político de China.

El Confucianismo Político como ideología de Estado

El origen de este confucianismo político puede remontarse a Jiang Qing, un prominente experto del nuevo confucianismo de la China continental. Jiang aboga por la restauración del confucianismo como ideología de Estado, diferenciada de la democracia al estilo occidental y el comunismo al estilo soviético. Tal y como apuntaba Xujun Eberlein en The China Beat en junio de 2008:

“La democracia está occidentalizada y es imperfecta por naturaleza, señala Jiang Qing. Si se aplicara a China, un sistema democrático al estilo occidental sólo tendría una legitimidad: la voluntad popular, o legitimidad civil. Esta legitimidad única funciona sobre el mecanismo de la cantidad de votos, independientemente de las implicaciones morales de las decisiones tomadas. Teniendo en cuenta que el deseo humano es egoísta por naturaleza, esas decisiones pueden servir al interés de una mayoría particular. Debido a esto, argumenta Jiang Qing, la legitimidad civil por sí sola no es suficiente para eregir o mantener un orden social constructivo.”

“La crítica a la legitimidad única tiene sentido para mí, porque los países occidentales, que han desarrollado durante cientos de años los conceptos de consentimiento, ley, tolerancia o los estándares de comunidad, tienen una base muy amplia para el gobierno. China, en cambio, no ha sufrido la misma evolución. Si la democracia occidental es simplemente vertida en China, es probable que se enfrente a escollos parecidos a los que se han visto en Irak. La instauración de la regla de la mayoría, por sí sola, no es suficiente para proporcionar un buen gobierno.”

“Por contra, el estado confucianista que propone Jiang tiene una legitimidad triple: divina, histórica y civil. En concreto, el cuerpo gubernamental se compone de tres instituciones que se limitan mutuamente y que representan a la religión (miembros escogidos a través de recomendaciones de la comunidad y de un examen de los principios confucianistas), la tradición cultural (miembros escogidos por su realeza y linaje de sabiduría, y por nombramiento), y la voluntad popular (miembros electos). Jiang Qing piensa que esta estructura evitaría muchos de los errores que parecen inevitables en un sistema de legitimidad única.”

En 2009, el Profesor Wang Rui-Chang, de la Universidad Capital de Negocios y Economía, resumió el ascenso del confucianismo político de la siguiente manera:

“El confucianismo político es una escuela de pensamiento surgida recientemente que trata el tema de la reforma política y social en la China continental. Desafía el actual movimiento democrático dominante, tanto dentro como fuera de China, que propone una legitimidad basada enteramente en una papeleta electoral. En lugar de ello, el confucianismo político aboga por la sabiduría del ‘centralismo y de la armonía’ contenidas en el confucianismo, especialmente en la tradición confucianista de la Escuela Gongyang que prosperó durante la dinastía Han y la tardía dinastía Qing en China. Se propone revitalizar el confucianismo y reconstruir la Vía Regia, en el moderno contexto global.”

El simbólico levantamiento de la estatua de Confucio en Tiananmen ha reavivado el debate acerca del confucianismo político en China. Como comenta Cheng Li, experto chino en política de la Institución Brookings, el Confucianismo ‘es un concepto tan amplio que puedes elegir lo que quieras. Pedirán a la gente que se comporte apropiadamente, que no sean agresivos, que no utilicen la violencia ni persigan la revolución’. Varios escritores y bloggers lo ven desde una perspectiva maquiavélica, argumentando que es una táctica adoptada por el Partido Comunista gobernante como solución a los diversos problemas sociales en China, al tiempo que mantienen su poder político. Guo Baosheng, activista de derechos humanos, escribió recientemente en China in Perspective:

“El confucianismo político proporciona la respuesta a varios problemas políticos en China. Puede actuar como religión del Estado, modificar y embellecer el marxismo, invocar la jerárquica Vía Regia para encubrir el autoritarismo, servir de defensa frente a la democracia constitucional, la libertad y la igualdad (según Jiang Qing, ‘bajo el Confucianismo Político, el desarrollo futuro de China pasa por la Vía Regia, no por la democracia, y la Vía Regia significa la ‘política de los sabios’), promover la ética y la responsabilidad social necesarias para salvar a China de una crisis moral, defender a la cultura local contra la occidentalización, disipar el miedo del mundo a una China comunista emergente, y servir como cultura para la penetración y expansión global.”

En cuanto a cómo se está aplicando el confucianismo en la política exterior de China, el escritor Zhu Jiangguo nos proporciona un reciente ejemplo del último mes. Escribiendo para el Cheng Ming Magazine de Hong Kong, Jiangguo vincula la inauguración de la estatua de Confucio en Tiananmen a la visita de estado del presidente chino Hu Jintao a los EEUU una semana más tarde:

“Por un lado, es una señal de debilidad de Hu Jintao hacia EEUU. Hu quiere convencer a EEUU de que no hay por qué tenerle miedo al marxismo-leninismo – aunque el Partido Comunista chino todavía defienda internamente el marxismo-leninismo, sólo es una ilusión. A nivel global, China está enarbolando la bandera del confucianismo. Se han abierto 320 Institutos Confucio en más de 90 países ¡pero ni una sola escuela marxista-leninista-Mao-Deng! El acto de ‘la colocación de Confucio en Tiananmen’ convencerá a EEUU: oficialmente, hoy China cambia el marxismo-leninismo por el confucianismo. Como mucho, China es un ‘estado socialista confucionista’. Pero por otro lado, representa un rechazo de la ‘occidentalización al por mayor’. El marxismo-leninismo puede abandonarse, pero no puede hacerse lo mismo con las tradiciones confucionistas, tales como ‘toda la tierra bajo el cielo pertenece al emperador’, ‘aprender la tecnología avanzada de los bárbaros para luchar contra ellos’, y ‘aprendizaje chino para lo importante, aprendizaje occidental para lo útil’.

Mao y Confucio codo con codo: ¿ironía o armonía?

En medio de la Plaza de Tiananmen descansa un mausoleo que contiene el cuerpo del lider revolucionario Mao Zedong. Ahora que Confucio está situado junto a Mao, muchos ven la ironía: durante las campañas revolucionarias de Mao, buena parte de la tradición cultural de China, simbolizada por Confucio, fue destruida. Pero otros lo ven como una evidencia del progreso del gobierno chino, que está ‘diciendo adiós a las revoluciones’. La blogger Sima Huangyuan escribió:

“Como líder revolucionario de China, el antagonismo de Mao Zedong con Confucio es bien conocido. Mao incluso dijo que si algún día el Partido Comunista readmitía a Confucio, significaría que el partido no podía gobernar durante más tiempo. Esta es la generalización de Mao de la politizada historia del confucianismo. Esto se debe a que los primitivos gobernantes de China gustaban de utilizar a Confucio para defender su mal gobierno. Hoy en día, nadie tomaría la generalización de Mao en serio. Pero una cosa es cierta; el gobierno chino no ve a Mao Zedong y a Confucio como símbolos políticos y culturales opuestos, sino como complementarios, reflejándose mutuamente. Este pluralismo demuestra que los gobernantes de China están en proceso de ‘decir adiós a las revoluciones’, progresando con el tiempo.”

Algunos incluso llegan hasta el punto de decir que poner a Confucio al lado de Mao es la aplicación misma de un importante desarrollo del pensamiento revolucionario de Mao Zedong. Un blogger escribió:

“La gente lo está discutiendo: Marx, Engels, Lenin y Stalin se han ido. Aquí viene Confucio. ¿Qué pensará nuestro gran líder Mao? No olvidéis que la campaña ‘Criticad a Lin Biao y a Confucio’ fue liderada por él. Pero creo que no debemos sorprendernos por eso. ¿No veis que los Instituos Confucio están abiertos en muchos países? Eso demuestra que el confucianismo es ampliamente aceptado, lo cual es un honor para nuestro país.”

“En el pasado, gritábamos ‘¡abajo el imperialismo americano! ¡abajo el renacimiento del militarismo japonés!’. Bajo el liderazgo de Mao, ¿acaso no construimos relaciones diplomáticas con EEUU y Japón? Necesitamos aprender sus avanzadas tecnologías para fortalecer nuestra nación. Por tanto necesitamos ‘adoptar una postura desarrollista para poder ver los pensamientos de Mao Zedong, todavía en desarrollo’. Ésta es la esencia del materialismo dialéctico, y la forma de heredar y desarrollar el Pensamiento Marxista-Leninista-Mao Zedong.”

Traducido por Ignacio Cabrera para Global Voices (español) / Camino Socialista

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