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Cazabombarderos F-16 Israelíes contra fármacos palestinos

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Cazabombarderos F-16 Israelíes contra fármacos palestinos

Said Alami

Rebelión

Israel sigue perpetrando, inmune, sus crimenes contra el pueblo palestino. En la Cisjordania ocupada, la población sufre a diario de las operaciones militares israelíes de asesinatos selectivos, asesinatos indiscriminados, detenciones y encarcelamientos arbitrarios, expulsión de familias de sus propias casas, ocupaciones ilegales de casas palestinas por colonos israelíes que aprovechan la ausencia momentánea de sus moradores, derribo de viviendas con buldóceres militares, destrucción de cultivos, humillaciones interminables en los cientos de "chek points" del ejército de ocupación sembrados por todo el territorio, sufrimientos insoportables y pérdidas de terrenos y propiedades a causa del abominable muro de la vergüenza, de 8 metros de altura, construido por Israel alrededor de toda Cisjordania, ataques diarios de las manadas de colonos israelíes fuertemente armados y bárbaramente radicalizados, incesantes operaciones de judeización de Jerusalén Este -ocupada por Israel desde 1967 y reconocida por todos los países del mundo y reiteradamente por la legalidad internacional como ciudad ocupada- y un largo etcétera de prácticas criminales que lleva a cabo el Estado terrorista israelí ante la impasibilidad de Estados Unidos y el silencio aprobatorio de la UE y de cada uno de sus gobiernos. Mientras tanto, el otro territorio palestino, la franja de Gaza, es víctima de intermitentes ataques aéreos, marítimos y terrestres desde que finalizaron aquellas horripilantes matanzas cometidas por Israel en diciembre de 2008 y enero de 2009 en lo que Israel llamó Operación Plomo Fundido.

Desde el final de aquellas matanzas, decenas de palestinos, incluidos niños, fueron asesinados por la aviación y las tropas israelíes marítimas y terrestres en sucesivas operaciones contra la población de Gaza, y cientos de viviendas, instalaciones y edificios fueron destruidos. Esto sin contar el execrable asedio que la franja de Gaza viene sufriendo por Israel desde hace más de 5 años y en el que Egipto (El nuevo gobierno de El Cairo mantiene cerrado el paso de Rafah) y la Unión Europea colaboran activamente, la última con sus 50 observadores en el paso de Rafah, tal como establece en el acuerdo internacional del 15 de noviembre 2005. No olvidemos que este embargo, que se aplica más férreamente desde que HAMAS tomó el poder en Gaza en el 2007, ya estaba en vigor desde que las tropas israelíes evacuaran la franja de Gaza en agosto-septiembre del mismo año, a consecuencia de la vigorosa resistencia palestina contra la ocupación. Ese acuerdo, diseñado sólo en beneficio de Israel y en detrimento del pueblo palestino, fue organizado por el Cuarteto para Oriente Próximo, formado por la ONU, UE, Estados Unidos y Rusia. 

Incursiones Aéreas Contra Medicamentos

En este contexto tuvo ugar el pasado 9 de febrero, a primera hora de la madrugada, el ataque realizado por varios cazabombarderos F-16, de fabricación estadounidense, contra objetivos civiles en Jabalya, Jan Yunes, Zaytoon y Rafah. Israel realizó sus ataques a altas horas de la noche destruyendo fabricas, depósitos de mercancías y viviendas, con el resultado de un niño muerto y otras 10 personas heridas.

El objetivo más importante de esta "gran hazaña bélica" de uno de los ejércitos más poderosos del mundo ha sido un depósito de suministros médicos en Jabalya, al norte de Gaza, donde se almacenaban, entre otros cargamentos sanitarios, aquél que estuvo inlcuido en las ayudas humanitarias llevadas por los voluntarios internacionales de la Flotilla de la Libertad que en junio del año pasado fue atacada en alta mar por la marina y la aviación israelí, con el resultado de 9 voluntarios turcos muertos y otros muchos heridos, de varias nacionalidades, en uno de los actos de piratería marítima más escandalosos y graves de nuestro tiempo.

El depósito en cuestión, el segundo en importancia de la Franja de Gaza, se encuentra bajo la supervisión y control directos de la Organización Mundial de Salud (OMS) perteneciente a la ONU. Precisamente tres días antes del bombardeo representantes de este organismo interacional, de la Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Palestina estuvieron visitando e inspeccionando este depósito de medicamentos, consumibles y utensilios clínicos.

El director de suministros sanitarios y farmacológicos en la franja de Gaza, el doctor Munir Alborch, comentaba al respecto, ante las cámaras de distintas televisiones árabes, desde las ruinas aun humeantes del almacén, que el ataque parecía venir a modo de desafío frontal a la OMS y por lo tanto a la ONU y a la comunidad internacional, y con el claro objetivo de mermar aun más la ya muy deteriorada situación sanitaria en la que se encuentra la población de Gaza a causa del prolongado asedio .

La penuria que embarga la población de Gaza a todos los niveles, especialmente a lo que a medicamentos y accesorios médicos se refiere, se ha visto agravada hasta límites insoportables a causa de estas incursiones aéreas, máxime cuando entre las tonelads de fármacos y material clínico que han quedado completamente destruidos figuran 180 medicinas esenciales y que formaban parte de las reservas estratégicas del ministerio de Sanidad palestino en Gaza.

Según el doctor Alborch el bombardeo israelí ha dejado en cero las reservas del ministerio de estos 180 medicamentos imprescindibles, entre ellos soluciones intravenosas y para diálisis, fármacos para combatir la diabetes y otras enfermedades graves, consumibles y productos de uso exclusivo en quirófanos, etc.

La OMS había transmitido a las autoridades israelíes competentes, ya en el 2007, las coordinadas geográficas exactas del objetivo sanitario bombardeado, además de otros muchas instalaciones sanitarias en la franja de Gaza que están bajo la protección y supervisión de este organismo internacional, con lo que ni Israel ni ninguna otra entidad sionista pueden alegar que el mencionado bombardeo se había producido por error.

El bombardeo israelí de este depósito sanitario supone una nueva y escandalosa violación de todas las líneas rojas establecidas por la legalidad internacional, como es la Cuarta Convención de Ginebra de 1949. Sin embargo, Israel tiene acostumbrada a la pasiva comunidad internacional a no respetar línea roja alguna relacionada con la legalidad universal, y en cuanto a las instalaciones y personal sanitario, los destructivos y letales ataques israelíes contra hospitales, ambulancias, médicos y demás personal sanitario, han sido una de las señas de identidad de esta gigantesca organización terrorista camuflada en forma de un llamado Estado de Israel, creado, financiado, armado y protegido por Occidente.

Efectivamente, el múltiple bombardeo del pasado día 9 de febrero ha sido oficialmente silenciado por Estados Unidos y Europa así como por sus grandes medios de comunicación que por su condición de sionistas o de mercenarios sionizados actuan de un modo muy hipócrita en lo que al conflicto israelo-árabe se refiere.

Para alcanzar a comprender tamaña hipocresía, complicidad y connivencia con Israel de los grandes medios occidentales solo bastaría con detenernos por un momento a pensar e imaginar el universal escándalo mediático que habrían organizado estos medios de comunicación, desde Washington hasta Madrid, si un depósito de fármacos en Tel Aviv, por ejemplo, hubiera sido destruido por cohetes de Siria. En ese caso hipotético, y tomando en cuenta sus actuaciones sistemáticas e invariables a lo largo de muchos años, vociferantes energúmenos como Cesar Vidal, Martín Prieto, Herman Terchst, Federico Jiménez Losantos, y demás "comandos" mediáticos sionistas en España, habrían dedicado horas y días radiofónicos y televisivos, además de interminables páginas, para magnificar el suceso, justificar y preparar el terreno para las matanzas de palestinos y sirios que la aviación israelí, utilizando sus poderosos cazabombarderos pagados por el bolsillo del contribuyente estadounidense (sin haberle nunca consultado al respecto) se habría apresurado a llevar a cabo a modo de venganza. Decenas de palestinos y sirios habrían muerto en los ataques israelíes en represalia a esta hipotética destrucción de un almacén de fármacos israelí.

Pero al tratarse de unas instalaciones sanitarias pertenecientes al desarmado, pobre y asediado pueblo palestino, todos los crimenes de Israel les suenan a música celestial a estos mercenarios mediáticos y a esos medios de comunicación que forman parte esencial de la continuada e inmune barbarie israelí.

 

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