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Brasil: Fin de la hegemonía petista sobre los sectores organizados de la clase trabajadora

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Brasil: Fin de la hegemonía petista sobre los sectores organizados de la clase trabajadora

por Caros Amigos    

Entrevista con Valerio Arcary :: Con la corrupción, ya no le será posible al PT captar una militancia y atraer activistas honestos como antes.

Arcary es profesor en el Centro Federal de Educación Tecnológica (São Paulo) y miembro del consejo editor de la revista Outubro. Es militante del PSTU (Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado).

- ¿En su opinión en qué medida la divulgación de los escándalos del "mensalão" (mensualidad) afectaron la política brasilera, en 2005, y durante el juzgamiento en 2012? ¿Cuál es la importancia de este caso para la historia política del país?

- La importancia fue y permanece devastadora. La crisis del "mensalão" tiene dos dimensiones en perspectiva histórica. En primer lugar, el episodio es desmoralizador para el PT (Partido de los Trabajadores) en toda su línea, y secuelas fueron y serán ineludibles. Ya no le será posible al PT captar una militancia y atraer activistas honestos como antes. La relación del PT con los movimientos sociales, en especial, los movimientos sindical, estudiantil, popular de lucha por la vivienda, campesino de lucha por la reforma agraria, de mujeres y negro, no será la misma que existía antes de la elección de Lula y de la crisis del "mensalão": una hegemonía incontestable. En segundo lugar, la dirección política del PT fue decapitada en 2005 para preservar a Lula y, en rigor, salvar al propio gobierno de coalición que el PT dirigía, sino al propio partido. Zé Dirceu cumplía el papel de "primer ministro" dentro de un régimen presidencialista y podía, eventualmente, ser un futuro candidato a la presidencia. Fue destruido, políticamente, como figura pública por la repercusión de la denuncia y muy afectado internamente, pero salvó a Lula. Formar una nueva dirección será, para el PT, inmensamente más complicado que improvisar un candidato para la alcaldía de Sao Paulo. Una dirección individual de Lula, de tipo caudillista, es un anacronismo arcaico. No creo que la izquierda brasilera sea tan atrasada.

- Algunos medios de prensa llegan a caracterizar el caso del "mensalâo" como el mayor caso de corrupción de la historia brasilera. ¿Usted concuerda con esa teoría?

- No. Cuando la prensa comercial burguesa hace estas evaluaciones tengo náuseas. Se que el mensaje en entrelineas es el veneno de clase: "Miren a los dirigentes de la izquierda de la clase obrera lambiendo la miel, no confíen nunca más en trabajadores, voten a los ricos que ellos roban menos". Pero no le doy ninguna solidaridad a la dirección del PT. Simplemente, no estoy de acuerdo con este ranking del "corruptómetro" que busca jerarquizar quien desvió más los fondos públicos para financiar campañas electorales. Eso fue siempre ""feijão con arroz" en la política burguesa en Brasil. Lo que hay de nuevo en el episodio es que la red fue montada por el PT. Ya se sabía que el PT era un partido de reformas del capitalismo financiado por las corporaciones desde 1994. Lo que se descubrió fue todo era mucho más grave. La denuncia del "mensalão" reveló, públicamente, la existencia de un sofisticado esquema de desvío de fondos y compra de votos de fracciones parlamentarias que son un plaga de un régimen político que alimento, con el apoyo de unánime de la burguesía, la inflación de los costos de las campañas electorales brasileras a niveles estratosféricos. No hay nada de nuevo en este episodio a no ser que hizo público. El gobierno del PSDB de FHC (Fernando Henrique Cardoso) ya había comprado votos para garantir la enmienda constitucional que introdujo la reelección. Ese fue un costo colateral del régimen presidencial de coalición muy reaccionario que tenemos.

- Con polémicas de tamaña profundidad envolviendo uno de los partidos más importantes de la tradición de izquierda brasilera ¿es posible pensar que toda la izquierda se verá salpicada y también la política en general?

- Si, en alguna medida eso es así, lo que es muy triste e injusto. La dirección del PT no sólo se vio obligada a admitir como se financiaba a sí misma, sino como ayudaba a financiar a los partidos de alquiler que atrajo para tener gobernabilidad en el Congreso Nacional. El dinero, todavía por encima del dinero, sustituía el papel de la movilización y la organización popular. Y fue así porque era imposible para cualquiera movilizar para hacer reformas reaccionarias que retiraban derechos, como la Reforma de la Previsión Social. La desmoralización del PT alcanza, aunque parcialmente, a la izquierda de conjunto y disminuye la autoridad de quien se presenta ante la nación como el portavoz de los intereses del proletariado. Si es verdad que la oposición de derecha -junto a buena parte de la prensa, la televisión y radios- explota políticamente el juzgamiento del "mensalão", también es verdad que el propio PT cavó el escándalo con las propias manos al tomar los métodos políticos de los partidos burgueses. La crisis del PT vino para quedarse, pero todavía será necesaria una etapa en lo que será más central la lucha política para que pueda nacer lo nuevo. Porque lo que hay de viejo y decadente no desaparece por sí mismo. Resiste. Se abrió una nueva etapa político-histórica con el inicio del fin de la hegemonía petista sobre los sectores organizados de la clase trabajadora. Es un proceso lento, por muchas razones. Porque, por ejemplo, todavía no vimos una nueva onda de luchas nacionales, algo semejante a 1979/81, 1983/84, 1987/89, o 1992. Esta transformación ha sido lenta. Pero ya se inició, porque la experiencia en sectores de la vanguardia ya comenzó. No creo en un matrimonio indisoluble de la clase obrera con Lula.

- A pesar de que el "mensalão" afectó la imagen del PT, la de Lula permanece fuerte ¿A qué se debe en su opinión?

- Lula fue salvado en primer lugar porque no hubo "impeachment" (impedimento) porque no fue juzgado por el Congreso Nacional. Tan simple como eso, porque la política tiene los tiempos de una lucha y, como estamos en 2012, y sabemos lo que ocurrió, no podemos dejarnos cegar por una ilusión óptica. ¿En el campo de la posibilidades de 2005 estaba o no colocada la posibilidad de otro resultado? Lula consiguió ganar tiempo, completar el primer mandato y reelegirse. Si hubiese sido derribado por la oposición de derecha en el Congreso o en el STF (Supremo Tribunal Federal) hubiera ocurrido una solución muy reaccionaria de la crisis. Heloísa Helena llegó a defender el impedimento , con el apoyo de una parte del PSOL (Partido Socialismo e Liberdade), tal vez una mayoría, lo que fue un error táctico. La oposición de izquierda no debía unirse a la oposición de derecha contra un gobierno Lula. El PT y Lula tenían la confianza de los sectores organizados del pueblo. Nuestras cuentas con el PT y el lulismo deben ser saldadas dentro del movimiento de masas.

Para salvar a Lula en agosto de 2005 fue necesaria una operación política compleja. En primer lugar, fue preciso entregar la cabeza de Zé Dirceu. En la época, Cesar Maia llegó a reclamar el impedimento. Pero fue una voz aislada en la oposición burguesa. La mayoría de los partidos burgueses, con el PSDB al frente, estuvieron en contra. Quedaron con miedo de la desestabilización que podría venir. El propio Bush envió un representante del gobierno norteamericano para calmar los ánimos y mostrar la necesidad estratégica de mantener a Lula. Como vimos, Lula no los decepcionó. Como él mismo admitió los capitalistas nunca ganaron tanto dinero como cuando sus ocho años en Brasilia, y la paz social, con pocas huelgas, protestas, movilizaciones, le permitió a la burguesía dormir tranquila. - Finalmente, la cuestión de la reforma política y del Estado vuelve a la agenda a partir de este caso ¿corrupción, "caja 2", etc., son inherentes a la política institucional brasilera en el presente momento o es una cuestión de opción política? - No hay y nunca hubo en país alguno, un régimen político de defensa del capitalismo que no estiviese deformado.

Não há e nunca houve em país algum um regime político de defesa do capitalismo que no estuviese deformado o degenerado por la corrupción.

No creo probable que Brasil sea una excepcción. Nuevos escándalos nos aguardan.


Traducción de Ernesto Herrera, Correspondencia de Prensa

tomado de la haine, 6/11/2012

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