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¿Adónde va Venezuela? parte III

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¿Adónde va Venezuela? Perspectivas para la Revolución Venezolana. Parte III                                  

escrito por Periódico Lucha de Clases - Venezuela        

miércoles, 14 de septiembre de 2011

En la tercera y última parte de nuestro documento de perspectivas, se hace un balance extenso de cómo la lucha de clases se está reflejando dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela, desde la culminación del I Congreso Extraordinario en abril del año pasado hasta las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre, y los debates posteriores. Presentamos además algunas consignas revolucionarias que adquieren importancia en la coyuntura actual y que muestran el camino a seguir.

Revisa también las partes anteriores de este documento: Parte I - Parte II

La lucha de clases dentro del PSUV

Como hemos podido observar a lo largo del documento, en nuestra sociedad la lucha de clases se profundiza cada día más. Las contradicciones irreconciliables y las tensiones existentes entre la clase propietaria de los medios de producción (la burguesía y los latifundistas) y la clase trabajadora (conformada por los obreros fabriles, agrícolas, del sector comercial y los trabajadores del estado) se profundizan día a día y mes a mes. Es algo que podemos observar a diario y en distintos ámbitos de nuestra sociedad, ya que tal lucha se presenta no sólo en las calles, en las fábricas, barrios y en el campo, tal lucha se refleja en los medios de comunicación, en el gobierno y en el estado.

De la misma forma, en el ámbito de la batalla de ideas también se refleja esta lucha, por lo que nuestro partido no es ajeno a esta situación. En el PSUV, como veremos más adelante, existe una batalla campal ente distintas tendencias que reflejan cada una, las posiciones políticas de las distintas clases existentes en nuestra sociedad. Si bien el PSUV es el principal partido obrero de nuestro país, e incluso de Suramérica, no todas las tendencias y corrientes existentes en el PSUV expresan el sentir y pensar de la clase trabajadora. Dentro de nuestro propio partido, existen fuertes tendencias y corrientes con arraigo sobre capas de la militancia, que defienden los intereses de la burguesía dentro de la propia revolución.

El Congreso Extraordinario

En el mes de septiembre del 2009 se convocó a elecciones por la base, de delegados y delegadas a un congreso extraordinario del partido, ya que durante el congreso fundacional la dirección nacional evitó reiteradas veces la discusión de los documentos fundamentales del partido, entre ellos la Declaración de Principios del PSUV. En ese sentido, la presión de los delegados de base logró que se acordara convocar para el año siguiente a un próximo congreso “ideológico” del partido a fin de discutir a fondo dichos documentos. Dicho acuerdo incluso quedó plasmado en la propuesta de Declaración de Principios presentada hacia el final del Congreso Fundacional.

Es así cómo, el 15 de noviembre del 2010, se desarrollaron elecciones de delegados en todas las parroquias del país, a fin de instalar el congreso el siguiente viernes 21 de noviembre. Ahora bien, habiendo podido observar la radicalización a la izquierda de cientos de delegados durante el desarrollo de los debates congresuales en el fundacional, la dirección nacional aprendió las lecciones del primer congreso y tomó varias medidas que limitaron fuertemente la participación de la militancia dentro del congreso.

En primer lugar, mientras el número de afiliados al partido se incrementó en casi dos millones de afiliados en el período comprendido entre el congreso fundacional y el extraordinario, el número de delegados al nuevo congreso pasó de1681 atan sólo 772 delegados a nivel nacional, lo que limitó fuertemente la participación de todas las tendencias locales que no se apegaran a la línea impuesta por la burocracia y fueran minoritarias desde el punto de vista numérico. En ciudades como Guarenas y Guatire, en el Edo. Miranda, se pudo observar esto ya que para el primer congreso en Guarenas los delegados de base no alineados con la burocracia local del gobernador, el alcalde y algunos concejales, lograron obtener 4 de 9 delegados, mientras que para el congreso extraordinario sólo pudieron obtener un delegado. En Guatire fue peor, ya que las tendencias locales independientes de la burocracia lograron la mayoría para el primer congreso, y para el nuevo congreso pasaron a ser minoría.

A esta fuerte limitación impuesta por la dirección nacional, debemos sumarle otras políticas antidemocráticas que fueron aplicadas a lo largo del congreso, como por ejemplo, la prohibición de formar mesas de trabajo entre delegados y delegadas de distintos estados del país. Mientras en el congreso fundacional las mesas de trabajo eran abiertas para delegados de todo el país, en este congreso sólo se pudieron conformar mesas de trabajo con delegados del mismo estado, es decir, una mesa de trabajo por cada estado del país.

Consideramos que esta medida tomada por la dirección nacional del partido tuvo el objetivo de evitar y bloquear cualquier posibilidad de que delegados y delegadas provenientes de distintos estados del país y no alineados con la burocracia se articularan, lo que hubiese contribuido al fortalecimiento de una tendencia nacional de izquierda dentro del PSUV, independiente de la línea de la burocracia. El hecho de que muchos delegados y delegadas independientes de la burocracia se hayan articulado a la hora de plantear y defender puntos de vista similares en la discusión de la declaración de principios o en otros temas de importancia durante el congreso fundacional, previno a la dirección nacional para este congreso.

Asimismo, fueron muy pocas las plenarias reales en el congreso. Cada vez que se convocaba a los delegados y delegadas a una plenaria lo que se hacía era sentarlos a todos y realizar ponencias sobre temas diversos. Al principio los temas eran relativos a la coyuntura nacional, como veremos más adelante, y luego, se invitó a algunos “intelectuales de izquierda” a realizar ponencias sobre el socialismo, cuando no eran los propios miembros de la dirección quienes daban lo discursos. En ninguna de estas “plenarias” participaban los delegados y delegadas en forma alguna, sólo podían sentarse a escuchar, no había debate.

En segundo lugar, el congreso estuvo fuertemente caracterizado por una irresponsable improvisación. La dirección nacional del PSUV nunca llegó a presentar con antelación una agenda de debate que permitiera a la militancia en general y a las distintas tendencias locales, independientes de la burocracia, preparar su agitación, propaganda y documentos políticos a fin de que pudieran plantear y defender sus posiciones y puntos de vista al momento en que se abriera el debate sobre los documentos fundamentales del partido.

Más aún, ante la ausencia de una agenda de debate pública entre la militancia y presentada con antelación, aparecía un nuevo tema de debate cada fin de semana, y en lugar de discutir los temas esenciales del congreso, y que constituyeron la razón fundamental de su convocatoria, muchas veces los temas de discusión política en el país llegaron a ser los principales temas de debate en el congreso: la crisis energética, la creación de la policía nacional, el ataque salvaje del sionismo contra la flotilla humanitaria en la franja de Gaza, y el método de selección de los candidatos psuvistas a las elecciones parlamentarias de septiembre.

Todo este clima de fuertes limitaciones al debate abierto de ideas y a la participación, unido a la fuerte improvisación ya mencionada, generó una fuerte desmoralización entre los delegados de todo el país. Ya a los cuatro meses de haberse iniciado el congreso, dejaron de venir a Caracas los delegados del interior, y cada vez había más ausencias y deserciones, al punto que algunos fines de semana, hacia el final del congreso, apenas asistían el 30% de los delegados de todo del país a las sesiones en la capital.

Sin embargo, muchos delegados y delegadas honestas y no alineadas a la burocracia reformista batallaron hasta el final por lograr radicalizar a la izquierda los principios y sobre todo el programa del partido. En este sentido debemos decir que si bien las bases programáticas del PSUV, tal y como fueron aprobadas al final del congreso, no contemplan la radicalización y profundización de la expropiación de latifundios privados, que todavía constituyen 4.000.000 de hectáreas a nivel nacional, ni tampoco plantea la nacionalización de los bancos, ni plantea tampoco la utilización del partido como instrumento revolucionario para el establecimiento del control obrero dentro de las empresas privadas y estatales, sí se logró que en el programa del partido se contemple la nacionalización de la propiedad monopólica nacional y extranjera, que de llevarse a la práctica tendría fuertes implicaciones en la nacionalización de la industria privada nacional y transnacional:

"Bases del modelo productivo de transición al socialismo B.- Formas de Propiedad: 1.-Eliminación de la propiedad monopólica nacional y extranjera sobre los medios de producción”(*)

Asimismo, en varias secciones del programa se pone sobre la mesa la discusión de la necesidad de socializar la propiedad de los medios de producción, por ejemplo en la página 53 cuando se plantea:

“La superación del capitalismo Sólo es posible avanzar en la eliminación del capitalismo si se eliminan las relaciones sociales de producción basadas en la explotación del trabajo ajeno y, por consiguiente, si eliminan los procesos de acumulación privada del capital basados en la ganancia producida por la explotación del trabajo”

El problema de la dirección

La conclusión principal que podemos y debemos obtener de estos hechos, es la necesidad urgente de una dirección revolucionaria. De haber existido una dirección marxista en el PSUV durante el congreso extraordinario, conformada por cuadros revolucionarios con una sólida formación teórica y práctica, forjada no sólo sobre la base del estudio del marxismo, sino también sobre la base de la participación activa en las luchas concretas del pueblo, en las comunidades, fábricas y en las patrullas del partido, los resultados alcanzados serían cualitativamente distintos y superiores.

Si bien no es probable que se hubiese podido ganar a todos los delegados para las ideas revolucionarias, para apoyar y defender la expropiación de la banca, la tierra y la industria bajo control obrero, y el desmantelamiento del estado burgués, dada la composición social y política de los delegados y delegadas, por las razones que ya planteamos, sin duda que se hubiese podido dar un salto enorme en la consolidación de una fuerza de izquierda marxista de masas en el seno de partido. No sólo porque serían ganados una gran cantidad de delegados a las ideas revolucionarias, sino porque también, explicando con el método correcto a la militancia de base el carácter antidemocrático de las políticas aplicadas por la burocracia para controlar el congreso, se habrían podido dar pasos firmes en la construcción de una tendencia de izquierda marxista de masas independiente de la línea de la burocracia.

Las elecciones parlamentarias

Los resultados de las parlamentarias han demostrado claramente cómo la política reformista y burocrática de la dirigencia bolivariana ha generado una profunda desmoralización y apatía entre la militancia revolucionaria. Como hemos planteado a lo largo del documento, al sostener intactas las relaciones de producción capitalistas, las lacras propias del sistema capitalista siguen haciendo mella sobre las condiciones de vida de nuestro pueblo y por lo tanto, continúan mellando la conciencia de las masas que, luchando por la dignificación de sus condiciones de vida históricamente golpeadas y pisoteadas, ven con esperanza a la revolución bolivariana.

Tal y como lo planteamos en nuestro manifiesto publicado el 6 de octubre del 2010:” Ciertamente se ha obtenido mayoría simple en la AN, pero como muestran las cifras es innegable que la derecha ha avanzado. Lo que más salta a la vista, es la pérdida de importantes bastiones, entre ellos el estado Anzoátegui, dónde la MUD ganó 5 diputados, mientras el PSUV solo sacó 1. La razón de esta derrota no es difícil de encontrar: En el estado Anzoátegui la burguesía nacional y trasnacional ha arremetido contra la clase obrera con cierre y abandono de empresas y violaciones de los derechos laborales, en respuesta a esto se han desarrollado numerosas ocupaciones de fábricas como  Mitsubishi, Vivex y Macusa. Y a la hora de intervenir en todas estas luchas, el gobernador del estado, Tarek W. Saab ha apoyado reiteradamente la posición del patrono. Ante esta situación, no es difícil entender porqué la clase obrera de Anzoátegui no salió con mucho entusiasmo frente al llamado a votar por el PSUV en estas elecciones

Hemos visto algo similar en otros sitios. Esto de ninguna manera muestra “baja conciencia del pueblo”, sino todo lo contrario: Las masas castigaron la política reformista que no sirve para satisfacer sus necesidades básicas. Están cansadas de palabras y discursos vacíos. Quieren acción y medidas prácticas para cambiar el país y destruir la hegemonía económica de la oligarquía. Los programas sociales de la revolución tales como Mercal y Barrio Adentro han significado avances profundos en la dignificación de la vida del pueblo venezolano, pero si mantenemos el sistema capitalista, que se traduce en que los bancos, la tierra y las industrias, como el sector de producción de alimentos y de viviendas sigan en manos de los capitalistas, no podremos dar una solución definitiva a los problemas que afectan al pueblo tales como la delincuencia, el fuerte déficit de viviendas y la inflación, el acaparamiento y por ende, el encarecimiento de los bienes de consumo fundamentales.”

Ahora bien, a pesar de haber obtenido la mayoría de los escaños en la asamblea nacional, los golpes propinados por la derecha en estados como Táchira, Zulia, Anzoátegui e incluso el fortalecimiento del voto de oposición en zonas del Distrito Capital y el Edo. Miranda ha generado un profundo impacto en la conciencia de la clase trabajadora, y sobre todo en su vanguardia revolucionaria. Parafraseando a Trotsky, este primer “choque histórico” ha comenzado a generar una efervescencia revolucionaria dentro del propio partido, lo que ha significado que miles de militantes activos en todo el país han comenzado a radicalizar sus posiciones a la izquierda y a organizarse dentro del partido para luchar contra la burocracia, una clara demostración de este fenómeno fue el debate sobre la “Corriente Radical”.

La Corriente Radical

El 06 de Noviembre del 2010, publicamos en nuestra web una entrevista que realizamos al camarada Eduardo Samán. En la misma, el compañero planteó que “la única manera de avanzar es con un profundo debate en nuestro partido, en el PSUV. Hay que construir una corriente radical en el PSUV. No para fraccionar y dividir el partido, sino para contribuir como una corriente de pensamiento al debate vivo, a la discusión de ideas.

El presidente Chávez tiene que reconocer la existencia de una corriente radical en su movimiento. Dicha corriente puede salvar la revolución de una derrota aplastante, pues puede capitalizar el descontento y orientarlo hacia adentro. En lugar de tener gente valiosa que vaya a la casa, decepcionada con la burocracia y el lento avance para abandonar la política, podrían organizarse en una corriente radical si lo ven como una alternativa viable, como una esperanza.

Con una corriente organizada en el partido se podría desafiar la burocracia. No es cierto que la quinta columna sea la oposición venezolana, esto es un intento de confundir el término. La verdadera quinta columna es una burocracia que existe en nuestro propio movimiento bolivariano y debemos organizarnos para quitarle el puesto dirigente que ha asumido. Solo así se puede rectificar, que es decir aplicar la tesis de las 3 R a la revolución para poder salir adelante.”

La entrevista fue publicada en aporrea y otros medios de comunicación. La misma generó un revuelo sin precedentes dentro del partido. Nada más en aporrea la entrevista fue leída 13863 veces, que es una cifra muy alta en esa web. A los días comenzaron a realizarse asambleas amplias en varios estados del país planteando la necesidad de construir la corriente. Hubo una movilización importante de la vanguardia dentro del partido por elevar a un nivel superior la lucha contra la burocracia. En varias ciudades del país se establecieron espacios fijos de reunión para avanzar en la discusión y conformación de la corriente. Hubo un auge de la lucha de clases dentro del partido.

Según el propio Samán, varios miles de militantes, representados en colectivos y tendencias locales de todo el país, se comunicaron o trataron de comunicarse con él a propósito del debate sobre la corriente. Pero más allá de apreciaciones quizás inexactas, es bastante probable que por lo menos más de mil militantes en todo el país hayan participado en esta primera oleada de debate y organización. Nada más esta cifra ya refleja una radicalización de la vanguardia y las masas dentro del partido.

Una vez que el compañero Samán, independientemente de sus razones, se alejó del movimiento, este cayó en reflujo y se paralizó. En buena medida esto se debe a la ausencia de cuadros sólidos dentro del partido que estén formados en las tradiciones del marxismo, así como también, a la ausencia de estas propias tradiciones dentro del PSUV.

Ahora bien, ¿Se puede considerar muerto el movimiento?

Es un fenómeno histórico comprobado, que ante la agudización de la lucha de clases, y sobre todo como consecuencia de grandes choques históricos, se dan estallidos revolucionarios dentro de los partidos obreros de masas. Contingentes importantes de la militancia, junto a ciertos sectores honestos de la dirección que se oponen moderadamente a los sectores degenerados de la dirección, forman alas de oposición dentro de los propios partidos o incluso rompen con éstos en un determinado momento.

El fenómeno de la corriente radical en el PSUV, constituye un primer temblor que avizora la posibilidad de un futuro terremoto en el futuro. El hecho de que el movimiento haya caído en reflujo por los momentos, no implica que haya muerto.

Ahora bien, aunque actualmente existe un reflujo entre la vanguardia, debemos plantear un programa de tareas en este aspecto, que nos prepare para los próximos acontecimientos, dado que, las contradicciones se siguen acumulando en un nivel cada vez mayor dentro de la revolución y dentro del partido, y por lo tanto, es altamente probable que futuros “choques históricos” generen movilizaciones y estallidos mucho mayores a los que hemos visto hasta el momento.

En todo caso debemos siempre abogar por la independencia programática de las fuerzas del marxismo, defendiendo nuestras ideas dentro del partido y entre los sectores más avanzados de ello. En una alianza con otros sectores revolucionarios del PSUV, independientemente de la forma que ésta tomará, podemos participar bajo nuestra propia bandera y con una crítica fraternal y compañero hacia otras fuerzas políticas.

Reforma o revolución

Los marxistas el año pasado escribimos lo siguiente en nuestro documento de lanzamiento de Lucha de Clases:

“La contrarrevolución venezolana está tratando de sacar provecho de todos y cada uno de los errores cometidos por el gobierno. Problemas no resueltos tales como la vivienda, el crecimiento de la tasa de delincuencia y, recientemente, los apagones del sistema energético, dejando a muchas casas sin electricidad durante largas horas, están siendo utilizados por la oposición para generar apatía entre las masas que apoyan la revolución. Lo mismo está ocurriendo con cuestiones como la inflación y la escasez de alimentos. El hecho de que la oposición fuera capaz de ganar las elecciones de alcaldes y gobernadores en zonas pobres como Petare, en noviembre de 2008, es una clara señal de advertencia. Si el gobierno no toma medidas decisivas para resolver las necesidades de las masas, la desmoralización puede extenderse y manifestarse en forma de abstención en las próximas elecciones”.

También dijimos:

“La próxima prueba electoral serán las elecciones parlamentarias de septiembre. Si no se produce ningún cambio en la situación, la oposición tiene grandes posibilidades de ganar un número considerable de escaños en la nueva Asamblea Nacional. A continuación, se procederá a utilizar a estos diputados para sabotear el funcionamiento del Gobierno, movilizar a la clase media y provocar disturbios cuando sea posible. Su objetivo final es desestabilizar el país y crear una situación en la que puedan librarse de Chávez, ya sea por la vía parlamentaria o extra-parlamentaria”.

Todo lo que hemos dicho se ha cumplido al pie de la letra. La Revolución atraviesa hoy por profundas dificultades. Desde las elecciones del 2006 se ha perdido un gran terreno ante la derecha. En las urnas esta no crece, sino que mantiene su capacidad de movilización, son las fuerzas que apoyan a la izquierda y al Gobierno las que pierden cada vez más convocatoria y movilización. Mientras, las conclusiones que saca la dirección del PSUV es apoyarse en las capas medias de la sociedad, donde ésta debe jugar (según su teoría), un rol importante en la Revolución. Pero como hemos visto, las capas medias de la sociedad oscilan a izquierda y derecha. Una parte importante ha sido ganada para las fuerzas de la reacción y seguirá de esa manera mientras el Gobierno no tome medidas decisivas contra el capitalismo como hemos explicado.

La clase obrera venezolana ha mostrado un alto nivel de coraje, valentía y fuerza, pero los reformistas han hecho todo lo posible por aplastar sus luchas, llevando a amplias capas del proletariado a la desilusión. Mientras los burócratas amasan fortunas y van por las calles de manera descarada con flotas de vehículos, policías motorizados y decenas de guardaespaldas, la lucha de clases en las calles no cesa. La situación actual no puede ser más alarmante y solo tiene dos salidas: o la clase obrera toma el poder acabando definitivamente con todas las lacras del capitalismo o lo hará la burguesía llevando a Venezuela nuevamente a los oscuros métodos de Gobiernos pasados. Es el momento que el Gobierno rectifique sin dar concesiones a la derecha y de un paso al frente contra el capitalismo como ha dicho en muchos discursos. ¡Es el momento de pasar del discurso a la acción!

La derrota del proletariado y de las fuerzas de izquierda en las elecciones del 2012 significaría un rudo golpe en el movimiento obrero latinoamericano. La Revolución venezolana ha despertado una gran simpatía en una parte importante del movimiento obrero mundial. Pero a diferencia de lo que piensan los reformistas, las revoluciones no son eternas. El PSUV debe sacar las más profundas lecciones de los últimos años de Revolución y debatir sobre el programa que debe seguir la Revolución socialista y empujar al camarada Chávez a posiciones cada vez más a la izquierda.

EL FUTURO DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Hoy no podemos decir con precisión cuál será el futuro de la Revolución bolivariana. Sería irresponsable escribir su historia sin saber su final, pues, como hemos dicho en gran parte de nuestros artículos, la Revolución no ha ido hasta el final, es decir, no acabado con la propiedad privada de los grandes medios de producción ni ha acabado con aparato de Estado burgués. En una declaración política realizada por los cordones industriales al Presidente Salvador Allende se le advertía de la amenaza del fascismo, contra las detenciones arbitrarias de dirigentes de izquierda, contra los asesinatos de dirigentes obreros y campesinos, contra el cierre de medios de comunicación de izquierda y sobre todo, contra la libertad de conspirar de los partidos fascistas financiados por el imperialismo norteamericano, donde estos hablaban tranquilamente en los medios de comunicación y daban constantes ruedas de prensa explicando cómo acabarían con el Gobierno de la Unidad Popular sin que ninguna institución chilena se los prohibiese.

La dirección política de nuestro Partido el PSUV se enfrasca tercamente en seguir los mismos errores cometidos por Allende en Chile, por los socialistas en la guerra civil española y por los sandinistas en la Revolución nicaragüense. Los marxistas hemos hecho aproximaciones sucesivas a la Revolución en Venezuela, no como meros espectadores, sino como partícipes políticos de la lucha de clases ofreciendo nuestras opiniones y nuestro punto de vista crítico a las posiciones de la burocracia, de los reformistas y demás sectores conciliadores. Luchamos arduamente por construir una tendencia marxista, antiimperialista y democrática en el seno del PSUV. Hemos defendido la Revolución a nivel nacional y a nivel internacional contra la gigantesca cantidad de mentiras de los grandes medios de comunicación y lo seguiremos haciendo.

La enfermedad del presidente Chávez plantea un nuevo escenario para la revolución y la lucha de clases en Venezuela, en la cual es aún más necesario que el pueblo trabajador tome las riendas y garantice la continuidad de la revolución.

Ahora claramente se siente la importancia de su figura. Lo cierto es que ningún otro integrante del gobierno goza siquiera de la mitad de la popularidad de Chávez entre las masas. Todo este problema, muestra que no es posible basar la revolución en un solo hombre. El propio Chávez ha dicho esto en más de una ocasión, y ha intentando formar un partido de masas, el PSUV, que podría jugar un rol más allá de las batallas electorales. Pero desgraciadamente, este partido ha sido secuestrado en muchos estados por una burocracia que no está interesada en la verdadera formación de cuadros revolucionarios.

La ausencia de Chávez, o su menor participación en el gobierno a nivel cotidiano, da pie para que la derecha intente apoyarse en los sectores reformistas y tendedores de puentes para frenar el rumbo de la revolución, las expropiaciones y el control obrero. La oposición sabe que Chávez es el único dirigente de la revolución que puede dar un verdadero liderazgo y unificar las filas del movimiento bolivariano. También están perfectamente conscientes de que el presidente hasta ahora ha estado cien veces a la izquierdas de todos los dirigentes ínter-medios en su movimiento. Con uno de estos últimos a la cabecera de la revolución, sería mucho más fácil negociar para desviarlo o dividirlo, para posteriormente derrotarla de una vez por todas.

Ante este panorama, la sección venezolana de la Corriente Marxista Internacional, agrupada alrededor del periódico Lucha de Clases, llama a todos los sectores revolucionarios a la unidad entorno a un programa que garantice el triunfo de la revolución socialista:

La consigna central debe ser: ¡Vigilancia revolucionaria! Organizarnos desde las bases para garantizar que se cumplan las órdenes y lineamientos del presidente Chávez como lo son: El Control Obrero, todo el poder para el pueblo, ninguna reconciliación con la derecha, lucha contra el burocratismo y la corrupción.

De acuerdo a esta consigna, hay que extender el Control Obrero a todas las instituciones y empresas del estado. Abrir los libros de cuenta y abolir la desigualdad salarial entre los altos funcionarios y los trabajadores de base.

Construir los consejos de trabajadores y trabajadoras en todos los espacios y vincularlos a nivel estadal y nacional, con voceros elegíbles y revocables en cada instancia. Tal como muestra el gran encuentro nacional celebrado en el mes de mayo en Ciudad Guayana por el Control Obrero, esta consigna no es utópica sino una posibilidad real.

Para cumplir con la Misión Vivienda y construir las dos millones de casas para el pueblo, hace falta hacer un verdadero plan socialista bajo el liderazgo de los trabajadores del cemento, del hierro y todos los materiales de construcción. Los bancos privados han estafado a 34.130 familias dejándolas sin viviendas. Es una ilusión creer que los bancos privados harán algún aporte para acabar con el problema de la vivienda de los trabajadores y el pueblo pobre, lo que han hecho es todo lo contrario agudizando el problema. Por eso exigimos la nacionalización de la banca y de todo el sistema de crédito. Fusión de todos los bancos nacionalizados en un banco único. La nacionalización de los bancos permitiría un plan de masivo de construcción de viviendas y mejorar la seguridad social de los trabajadores.

¡Basta de devaluaciones sorpresa que golpean los bolsillos de los trabajadores! Monopolio estatal del comercio exterior y un estricto control de cambios.

Contra el sabotaje burgués, organización de los trabajadores. Creación de comités de huelga, milicias de la reserva en cada fábrica, destacamentos de combate y armamento de los trabajadores.

Dejar la alimentación del pueblo en manos privada es un error político. Exigimos la expropiación de la industria, de las empresas y fábricas abandonadas sin indemnización y bajo control obrero. La UNT debe llamar a la ocupación masiva de empresas por parte de los trabajadores.

La expropiación de 40 fundos en la zona del sur del lago de Maracaibo ha sido un paso adelante, pero la mayoría de las tierras productivas del país siguen en manos privadas sin producir. Los latifundistas se han organizado con armamento pesado y están unidos a los paramilitares. Exigimos la expropiación sin indemnización de los sediciosos y latifundistas. Esta medida necesita de la nacionalización de la banca para poder ofrecer créditos económicos a los pequeños productores agrícolas.

Alianza de obreros y campesinos. Es vital para los trabajadores llevar la lucha de clases al campo. El pequeño productor, el jornalero también es explotado por el terrateniente y por el intermediario.

Abolir el aparato de estado burgués. Elección democrática de todo funcionario y derecho a su revocabilidad en cualquier momento. Ningún funcionario podrá ganar más que lo que gana un obrero cualificado. Rotación permanente de los cargos.

La UNT debe luchar por la jornada laboral de 6 horas en un ambiente en condiciones mínimas para los trabajadores.

Por las reivindicaciones mínimas de la mujer trabajadora: legalización del aborto en condiciones sanitarias higiénicas, públicas y de calidad.

Unidad entre los sectores revolucionarios en el PSUV para rescatar la democracia dentro del partido y construir una dirección capaz de hacer realidad el programa socialista, establecido en el libro rojo que, entre otras cosas, habla de la nacionalización de los monopolios y del latifundio.

Esto debe planificarse en un plan con delegados elegibles de los consejos de fábrica, consejos comunales, y organizarse local, estadal y nacionalmente en una asamblea nacional de consejos de obreros y comunales. Estas medidas son fácilmente aplicables por el Gobierno. La lucha de los marxistas radica en dotar al PSUV de este programa, de un programa combativo, revolucionario y clasista.

Venezuela cuenta hoy con grandes cantidades de materias primas (petróleo, gas, acero, carbón, bauxita, aluminio, cemento) y además cuenta sin duda con un proletariado conciente que ha luchado 12 años contra la burguesía y el imperialismo. Acabar con el capitalismo e impulsar la economía democráticamente planificada permitiría desarrollar las fuerzas productivas a niveles no conocidos. Las cifras de delincuencia que hemos citado serán parte de un oscuro pasado, el hambre, el caos serán parte solo de los libros de historia.

La corriente marxista Lucha de Clases y el fortalecimiento de sus fuerzas en el PSUV se convertirán en el principal motor para expresar las aspiraciones de la clase obrera y llevarla a esta al poder acabando con el régimen de opresión, hambre y miseria que ha significado el capitalismo en nuestro país y en el mundo.

¡Camaradas! ¡El tiempo es corto! La contrarrevolución está preparando una nueva ofensiva ¡Si no actuamos decisivamente para derrotar la oligarquía, ésta terminará derrotando a nosotros!

 

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